sábado, 12 de diciembre de 2015

I'll be home

Jamás había visto tan bonita mi cuidad.

Y eso que me la sabía de memoria, pues llegué a aborrecer caminar siempre por las mismas aceras. Sin embargo, ahora, cada rincón parece un nuevo mundo por descubrir, un recuerdo edificado en el que apetece entrar para viajar, por unos instantes, a esos días en los que mi casa seguía siendo la de siempre.  

Hoy, comprar un billete supone llegar y no marchar. 

Dicen que el hogar no es el dónde, sino el quién. Pero, a mi juicio, son pronombres que deberían ir siempre junto a “casa”.
Este año, mi cuidad ha decidido vestirse de gala por navidad, porque, por primera vez en mucho tiempo, será la anfitriona de una fiesta que jamás pensé celebrar: nuestro reencuentro.

Nunca había tenido que escuchar“¿Cuándo llegas?”,”Yo mañana”, “Qué ganas de veros” por Navidad. Y jamás pensé que estas preguntas, que suponen la llegada de algo tan alegre como son los reencuentros, fuesen a  transmitirme tanta tristeza.

En qué momento hemos dejado de ir a casa para quedarnos creciendo; en qué momento hemos llegado a echar de menos nuestra ciudad para conocer mundo. Por qué no podemos hacer ambas cosas a la vez, por qué no puedo vivir con todos ellos esta etapa tan maravillosa, por qué hay que decir adiós para empezar a ver esta fría ciudad con otros ojos. Con otros ojos que lloran cada vez que se acuerdan de que antes la rutina eran ellos y era estar ahí, y no hacer maletas para dejar al tiempo ganar la batalla.


Ahora toca pasear por el frío, agarrada a las manos de los de siempre, contando, sin embargo, nuevas historias de las que ninguno de ellos volverá a ser protagonista nunca más. 


jueves, 22 de octubre de 2015

feliz día

Cuántas veces me he preguntado qué es el amor y cuántas veces he intentado explicarlo. 

De vez en cuando, olvido que, en el colegio, me enseñaron que el concepto “amor” es abstracto, masculino, singular; teóricamente algo innumerable que, al final, todos acabamos por contar, un término común que a veces merece escribirse en mayúsculas.
Todos mis intentos de explicar por qué te quise han sido en vano. Y siempre lo serán. Porque, conforme pasa el tiempo, más borro lo que fuimos y más dudas tengo contigo y con lo que eres (y sobretodo con lo que fuiste). De todos modos, ¿habremos cambiado mucho como para olvidarnos por completo?

No. O, al menos, no lo suficiente.

Por mi parte, te digo que me acuerdo de ti y no siento nada; que te pienso y no me acuerdo de tu cara; que sé que no te necesito, que no te quiero pero que aquí sigo, sin ignorarte. Sin hacerte caso, pero pensándote. Y qué le digo yo a mi cabeza cuando se acuerda de tu nombre, si no sé cómo explicarle que ya no estamos, ni tú ni yo,  y que ya no hago nada al respecto. Estoy forzándome a mí misma para no olvidarte del todo, porque sé que eso puede llegar a pasar en unos meses. Y no quiero. No quiero porque creo que no te lo mereces, porque, a pesar del daño y del rencor, hay (y quiero creer que siempre ha habido) una parte bonita con la que yo me explicaba qué era el amor. 

jueves, 15 de octubre de 2015

A Sara.

Qué poco se suele hablar de las personas afortunadas, de esas que se merecen todo lo que tienen y que, precisamente, no tienen poco. Porque yo antes creía que no, que no era posible alcanzar todo lo que me proponía, que no había manera de decir “soy feliz porque quiero todo lo que tengo” Sin embargo, hay casos y casos. Y personas y personas y personas que te hacen cambiar de idea.
(He aquí el ejemplo)



Puede que una chica así, como ella, guapa (guapísima) y agradable, además de llamar la atención, provoque ciertos celos, cierta envidia. Y eso, con tan solo mirarla. Luego ya la conoces, y es la típica borde y egocéntr…. No. Afortunadamente, este no es el caso. Sara debe ser una excepción. Es más, creo que es la excepción de todas las reglas. Porque ella es el prototipo de amiga que cualquiera querría tener. Y explico por qué.  

Poca gente es capaz de escucharme como ella lo hace, porque, en realidad, ella no hace nada extraordinario, ella me escucha y ya está. Y si tiene que hacerlo dos o tres veces, lo hace sin problema. La mayoría de la gente –incluida yo- piensa que para hacer las cosas bien, hay que ser extraordinario. Y es que ella no, ella es extraordinaria (y maravillosa) porque es capaz de, partiendo de la sonrisa más sencilla (y preciosa) del mundo, transmitir felicidad. O alegría. O diversión. O, simplemente, calma, que a veces es lo que más necesito.
Tengo que reconocer que me ha sorprendido, que jamás me ha decepcionado y que, sin saber cómo, ha acabado siendo más parte de mí de lo que yo pensaba. Digamos que ha ido avanzando puestos siendo ella misma, comportándose como le salía, como ella creía ciegamente que tenía que ser y digamos también, que le ha salido bien la jugada. Y si quería conseguir que se enamorasen de ella, lo ha logrado. Y si quería que la quisiese como pocas veces quiero, también. Porque ha acabado por convertirse en esa amiga en la que piensas y suspiras. Suspiras porque sabes que, de alguna forma, o estar con ella es la solución, o la sabe.
Así que me apetecía contarlo, me apetecía dedicarle unas palabras porque creo que se las merece.
Espero haber estado a tu altura Sara, a la de tu corazón. Si no, ya lo intentaré otro día, que seguro que me esperas y me ayudas.

Te quiero Sara.


martes, 15 de septiembre de 2015

Un hasta luego siempre eterno.


"Dicen que los amigos son la familia que se elige, y gracias a ello, todos nosotros hemos conocido a gente increíble, que ha confiado en nuestro esfuerzo más que nosotros mismos, que muchas veces se ha convertido en nuestro hermano al salir en nuestra defensa cuando un profesor nos reñía, y se ha tragado los “¿Eres su abogado?”. Pero mucho más que eso, han sido los afortunados de acompañarnos en cada viaje, en cada alegría, en cada desamor, en cada sobresaliente y en cada suspenso  durante  todos estos años, que parecen más de los que hemos vivido en realidad. Porque otra cosa no, pero las paredes y los pasillos de nuestro instituto han visto más abrazos, más lágrimas, más besos y más miradas escondidas que cualquier profesor chuletas en sus exámenes "


Y pensar que no me costó nada escribir estas palabras...
Y pensar que con veros,ya me inspiraba...
Y pensar que ya no estáis.

Sé que la vida pasa siempre con prisa pero esperaba ser la excepción, esperaba estar con vosotros un poquito más. Pero parece ser que no.

Llevo mucho tiempo esperando este momento. El momento de empezar, de crecer, de seguir el camino que tanto tiempo he(mos) tardado en encontrar. Sin embargo, cuesta creer que ahora el sendero es mucho más estrecho y ya no hay espacio para nadie más que yo. Porque ahora, estoy solo yo

Todos sabemos que los siempres, siempre terminan y que los nunca, jamás se cumplen. Y después de tanto tiempo a vuestro lado, he descubierto que la amistad, la amistad verdadera, es separarse y no tener miedo a no volver a verse jamás. Y ahora, ahora que estáis tan lejos, me alegro de haber vivido tantos y tantos momentos con vosotros. Porque ahora, ahora más que nunca, os quiero todo el rato, todos los días y con todas las ganas.


Pero es nuestro turno. Y nos toca ser felices a nuestra manera, sabiendo quién sí y quién no. Y antes de que sea demasiado tarde, quiero deciros que sois las personas más especiales que he conocido, que cada uno de vosotros, a vuestro modo, me habéis ayudado a entender la vida desde otra perspectiva, formando así mi mundo, mi propio mundo.

Así que... sed felices, siempre, y allá donde el destino os acabe llevando pero por favor, llevaos también un pedacito de mí.
Gracias por formar parte de esta aventura tan divertida.



Hasta pronto, muy pronto.





lunes, 10 de agosto de 2015

-

Al tiempo ,cuando te enamoras, ni lo ves. Por eso es tan corto el amor y tan largo el olvido. Pero es que contigo cada momento se despedía antes de poder presentarlo. Hasta que un día, se fue para no volver jamás.

Yo no sé si se puede querer para siempre. Ni siquiera sé si es posible pasar página. Pero el tiempo ha movido ficha primero y he acabado adaptándome a las circunstancias, a una vida que jamás hubiese creído que empezaría sin ti. Y ahora que estoy a minutos de conocerla, me vienen a la cabeza los fantasmas del porqué, el cómo, el cuándo y el dónde. Cómo hemos permitido este final tan triste, cómo es que hemos acabado por dejarnos, por dejarlo. Cómo es que te vas a ir tan lejos y a mí ni me importa y cómo es que me he vuelto a enamorar y a ti te da igual. Qué nos dirían nuestros pasados si nos vieran.  Con qué cara me miraría la chica de hace un par de años si le contara que me cansé de luchar. Y, sobretodo, con qué cara me dirías te quiero por primera vez si supieses que ibas a ser tú el que prendiese la mecha del principio del final. 
Dicen que nunca es tarde y que solo son felices aquellos que saben perdonar. Y a estas alturas de la película, con el corazón regenerado y queriendo otra vez, yo sigo con la esperanza de volver a vernos en algún rincón, algún día, cuando los dos nos hayamos olvidado del todo y estemos preparados para perdonar.
Para perdonarnos el uno al otro.
Para perdonarnos a nosotros mismos. 

miércoles, 15 de julio de 2015

Hay siempre una luz al final del túnel, un"mereció la pena la espera" y una sonrisa que borra todos los malos momentos



 Hay que creer en los finales felices, en los nuevos principios, en los mañana limpiados de ayer.
 Hay que creer en las casualidades, en el destino,en los planes improvisados con gente que aun estamos por conocer,en los "¿Por qué no?" y en aquel chico del fondo de un bar que un día viste por casualidad, y del que te has vuelto a acordar.

Y, sobretodo, hay que creer en que un día, también por casualidad, lo volverás a ver.


Sabiendo lo poco que nosotros sabemos, dime en qué momento a la vida se le ha ocurrido cruzar los caminos de dos locos, que ya tenían bastante con llegar ilesos al verano. En qué momento decidimos quedarnos hablando sin tener nada que contar un martes a las 6 de la mañana. En qué momento dijiste "esa para mí" y en qué momento yo dije que sí. Y es queya  era hora de darme una oportunidad.
Porque de la noche a la mañana, no se elige con quién empezar de cero pero tú, en fin, que tú. Que tú has conseguido que el silencio, con todo lo que yo lo odiaba, sea una de mis partes favoritas de mí cuando estoy contigo. Que tú has podido decir que no y que sí al mismo tiempo sin que yo me vuelva loca para entenderte. Que tú ahora eres quien me quita las palabras. Y a ellas no les gusta mucho salir de mi boca sin mi permiso sin una excusa buena. Pero es que tú... tú eres la mejor excusa de todas para ser un poquito más feliz.

lunes, 13 de julio de 2015

No tengo nada más que decir.

No sé en qué momento de la historia empecé a quererte un poquito menos para quererme más a mí.
Y lo siento, pero me merezco ser feliz. Y tú hace tiempo que no quieres o no sabes o no puedes hacerlo.
Creo que yo ya he hablado lo suficiente y tú has callado demasiado.
Y todo, para acabar llorando los dos.

domingo, 17 de mayo de 2015

(fc)



Los días siguen pasando.

Y parece que pasar, sigue sin pasar nada.

Y yo, aquí sigo. 
Sin pasar.

Ya no hay nada. Nada de nada. O eso creo, al menos. Nada de lo que poder hablar, nada que poder decir de nosotros. Porque es que, ya no hay un nosotros. Ni siquiera un hipotético nosotros, ni pretéritos ni caducados. Ya no hay nada.

Eso es bueno, supongo. Supongo que es bueno para ti, que ya estoy totalmente borrada de tu vida, que ponga esas palabras en mi boca. “Ya no hay nada” Porque cuando el corazón roto habla para dar el punto final, la historia está ya olvidada. Y esto, puede ocurrir por dos razones. Una, que el corazón haya sido capaz de reconstruirse sin problema y por fin, vuelva a sonreír. La segunda, la más improbable, la que nunca ocurre, que el corazón haya desistido de luchar, haya decidido dejar de negar lo evidente. Porque no podía más, porque se le hacía imposible seguir sin ti, porque ya sabía que te habías ido y no podía. No podía. No. No podía.

El corazón, en este caso, ha muerto.

Ha pasado a otras manos. Ha pasado a ser uno de esos recuerdos que teníamos y que ahora están perdidos, desaparecidos.  Ha pasado, supongo y espero, a mejor vida. Sin ti pero también sin mí.  Y a ver qué hago yo ahora.

Distancia… distancia es eso que hay entre tú y yo, que nos vemos todos los días.


P.D. Si quieres que te pida perdón, te lo pido sin problema.  Pero ya debe ir mal el mundo, si se tiene que pedir perdón por querer. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Qué guapa era.

Me miraba aun con los ojos cerrados. Era increíble. Dormida, a mi lado, me agarraba la mano como si temiese que me escapase a escondidas, aprovechando que no me veía. Pero cómo iba a ser capaz de irme de aquel lugar. Con lo bien que se estaba.

La volví a mirar. “Joder, cómo cojones se puede ser tan guapa” Su cabello rizado, despeinado y largo, tocaba el fin de su espalda, invitándote a seguir jugando con aquel cuerpo débil. Y su rostro, ya, ni os cuento. Parecía que te suplicaba, que te obligaba a tocarlo, a acariciarlo despacio, con cuidado, como si se fuese a romper. En la barbilla, en las mejillas, aparecían unos hoyuelos que lo hacían ser más hermoso si cabía. Y, cada vez que te permitía el lujo de verlo sonreír, aquello se convertía en una locura. Qué bonito parecía todo, hasta lo malo.

La volví a mirar. “Qué rabia no poder quererla, con lo feliz que seríamos” Me hubiese encantado haberla querido más tiempo, haberla cuidado como se merecía, no haberla cagado como lo hice. Pero no la quería. No la quería y ella, ella lo sabía. Pero me amaba tanto, que con tenerme a su lado un par de noches, se conformaba. La verdad, era un juego peligroso. Para los dos. Ella no sería capaz de olvidarme nunca y yo, yo empezaría a considerarle un ser sin sentimientos, tratándola como a otras tantas. Y ella no era otra, ni era tantas. Ella era ella. Y lo había sido siempre. Y no quería que se convirtiese en algo vulgar. Algo de cariño siempre tendría que quedar, algo de respeto, de educación,¿no? Lo mismo pensaba la ultima vez, la última vez que me pregunté si la quería, si iba a ser capaz de guardar un poco de amor pasase lo que pasase. Un mínimo. Algo que le hiciese las cosas más fáciles, para no sufrir, para pasarlo, dentro de lo que cabía, bien.
Pero no fui capaz,no sé cómo lo hice. Pero es que, ni buscando en los lugares donde solo ella había conseguido ser capaz de llevarme, lo encontré. Nada. Ni cariño.

Nada.

Ni siquiera recuerdos.


miércoles, 22 de abril de 2015

Ahora quién.

Dime. Tú, que sabes de todo, dime ahora quién. Dime, ahora, quién va a preguntarse por qué. Dime ahora quién es capaz de dar un paso hacia atrás. Dime, ahora, quién tiene ganas de desenterrar historias.  A segundos de la meta, a días de sus funerales. Dime ahora quién de los dos va a levantar la mirada. Dime ahora quién va a recordar algo de aquello que fue. Ahora quién va a decir “te quiero”. Quién. Si ya, para qué. Con lo feliz que eres, con lo feliz que soy.  Con el tiempo que ha pasado. Con los momentos que has rechazado. Con las oportunidades que se han perdido. Con todo lo que ahora es nada. Y que quizá, antes tampoco fue. 

Dime. Tú, que presumes de vida, dime ahora qué piensas.  Dime ahora qué sientes cuando me ves. Dime por qué tanta indiferencia, por qué tanto odio, por qué tanta maldad. Dime si después de aquel verano volviste a pensar en mí. Dime si me has vuelto a soñar. O a recordar. O a querer besar.  Dime si ahora te arrepientes de haber entrado en mi desastre. 

Porque yo, te prometo, que sí. 

Lo has conseguido capitán. Enhorabuena. Has conseguido que sea tú. Que no te quiera. Que sienta indiferencia. Que olvide todo. Hasta lo bueno. Que solo quede en mí rencor. Has logrado convencerme. Para qué íbamos a ser algo. Si ya lo fuimos todo, ¿no? Para qué íbamos a hablar. Si las palabras se las lleva el viento y tú ya me has demostrado que yo hace tiempo que no. Que adiós. Que hasta luego. Que si te he visto, no me acuerdo. Así que ni lo intentes. 

Porque otros finales mejores se han visto.


Pero dime. Tú, que nunca me quisiste, dime ahora quién se acuerda de nosotros. 

miércoles, 15 de abril de 2015

¿En cuántas palabras se puede resumir el momento más feliz de tu vida?

Un punto de inflexión.
Un suspiro entre tanto alboroto.
La última lágrima del año. 
El primer "tú" del mes.


Porque hace tiempo que la felicidad dejó de llevar tu nombre. 
Porque la filosofía de la vida paranoica defiende la Teoría de lo Complicado, consistiendo ésta en destruir todo aquello, por pequeño que sea, con forma de bonito
Porque el miedo y la desconfianza van acompañados, por estadística, de fracaso. Y aunque el éxito a veces de miedo, hay que enfrentarse a los fantasmas. Por muy feos que sean. Por muy inmortales que parezcan. 

Porque el tiempo lo cura todo. 

Excepto las heridas del corazón. Excepto a ti. Quizá la distancia lo logre. Pero el tiempo, por sí solo, lo único que ha logrado ha sido que te quiera un poquito más. A pesar de todo. 

Porque lo bonito está en ser feliz sin ti. Porque lo bonito es saber que la única protagonista de mi vida soy yo. Y los míos. Y las ganas de salir a la calle lloviendo porque ahora sí. Ahora sí que sí. Ahora tengo todo. Y en ese "todo" entra todo. Todo lo que quiero. No falta nada. En todo caso, sobra. Pero para qué vamos a echar a alguien de esta felicidad tan bonita. Para qué voy a dejar a alguien fuera de la fiesta. Para qué. Para qué vamos a ver lo negativo. Con lo increíble que puede ser todo. Con lo increíble que es. Y con lo increíble que va a llegar a ser contigo. 



lunes, 30 de marzo de 2015

Al final, todo saldrá bien.

Y es que, por mucho que lo intentemos, la energía negativa y las malas noticias siempre vuelven a nosotros.
Y es que, por desgracia, no manejamos los hilos de esta vida.
Sin embargo, lo que sí que podemos hacer es cambiar el punto de vista y ver el lado bueno de las cosas cuando están en sus peores momentos.
Y es que no podemos evitar que, de vez en cuando, los miedos ganen la batalla. Porque, por muy fuertes que intentemos ser, todas esas lágrimas reprimidas acaban por pasarnos factura. Porque los monstruos existen y no desaparecen al cerrar los ojos. Porque la autoestima nunca ha estado en lo alto de la montaña permanentemente. Porque la gente, a veces, falla y es fallada. Porque cuando tocamos fondo, nos damos cuenta que la única salida es subir los peldaños de la escalera, poco a poco, con cuidado y sin prisa. Porque en el último escalón está esa persona que un día nos prometimos ser. Porque no hay que tener miedo al miedo. Porque hay días que hay que mentirse y creerse que todo va a salir bien.
Y es que al final, saldrá bien.
Y es que, al final, en lo único que podemos creer con toda certeza es en las personas que nos acompañan en las subidas y en las bajadas, en los salvavidas y en todas aquellas cosas que, por muy al revés que estén nuestras cabezas, nunca cambian.



martes, 24 de marzo de 2015

La burbuja que nunca explotó

Hay preguntas sin respuesta. Hay alternativas prohibidas. Hay bombas que no explotan y alas que no dejan volar. Hay días que sí y días que no. Hay gente sin corazón que vive y muertos que sin él, siguen por aquí. Hay cosas malas y cosas buenas. Hay amor y odio. Hay vasos medio llenos que el mundo se empeña en ver medio vacíos. Hay mentes privilegiadas y tontos entrenados.
 Hay de todo en todas partes.


Y aquí, en mi parte, lo que hay es ausencia.
Ausencia de novedad, de diversidad y de originalidad. Ausencia de compañía. Ausencia de felicidad desmesurada, de alegría exagerada, de solidaridad, de comprensión y de complicidad.
Ausencia de finales felices, de dudas resueltas, de sentencias declaradas, de te quieros tardíos y de disculpas.
Ausencia de personas.
Ausencia de madurez, de coherencia, de ayuda y de nuevos libros. Ausencia de nuevas historias que contar, de ropa sin estrenar y de capítulos sin emitir.
Ausencia de ti.
Ausencia de nosotros.

Y tanta ausencia es imposible rellenar sin un poquito de amor y cosas bonitas. Cosas que te hagan olvidar tanta ausencia. Cosas que te distraigan y te hagan ver que la vida es maravillosa. Cosas que te demuestren que nunca es suficiente, que los vacíos siempre existen y que se puede vivir con ellos.
Cosas que yo (gracias al cielo) tengo. Que me ayudan a ver que lo que tengo es suficiente para ser feliz, que el amor es lo único que nunca sobra y que los errores son las piedras de cada camino y, las ausencias, también.





cosas que me hagan olvidar que hay una burbuja por ahí , vagando, que un día va a explotar y va a dejar más supervivientes que muertos
y a ver cómo vivimos después de ello, con todo lo que destruyen las bombas y todo el dolor que causan

sábado, 21 de marzo de 2015

qué vivan los reencuentros

Todos queremos un final feliz para nuestras historias pero.. ¿quién ha dicho que nos tengamos que conformar con un final?

Cada parte de nosotros corresponde a un momento concreto de nuestra vida, a un momento exacto en el que algo nació de la nada para hacernos un poquito más mayores, para ayudarnos a ser lo que somos ahora. Sin esa experiencia, seríamos diferentes. Seríamos más tímidos o más guerreros, más cobardes o más valientes, más felices o más sensibles. En definitiva, seríamos más otros y menos nosotros.
 Así que viva.

Vivan todas las personas que un día decidieron pasarse por tu vida porque "vieron algo en ti". Vivan los jefes de estudio que, sin saberlo, juntaron en una misma clase a hermanos y a naranjas enteras. Vivan los equipos, los grupos, las familias que nos inventamos. Y, sobretodo, vivan todos los momentos de tu vida.

 Qué vivan los corazones rotos, las disculpas aplazadas, los "yo te quería", los arrepentimientos y las culpas. Qué viva todo aquello que demuestra que , detrás de tanto acero, siempre hay un corazón bueno. Qué vivan las buenas personas, las tontas y las inocentes. Qué vivan los idiotas que nos hacen reír y los que no, también. Qué vivan los feos y los guapos y todo lo que nos haga darnos cuenta de que las imperfecciones son lo mejor que tenemos. Qué vivan los amaneceres con café y las noches en vela. Qué vivan los libros, el cine, el teatro, la música y el ruido que tus amigos provocan al hablar de fondo. Qué viva la película de tu vida y qué vivas tú que eres el protagonista. Qué vivan las risas, las lágrimas, las despedidas y la gente que dice adiós todos los días. Qué viva esa gente que siempre hace que volvamos a ella, que engancha, que cuesta olvidar. Qué vivan los que se fueron, que te demostraron que nadie es necesario y que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Qué viva todo lo que viene despacio y sin prisa y que acaba por ser lo mejor de tu vida. Qué vivan los reencuentros, las victorias, los bailes, las cartas inesperadas, las miradas que hablan y la gente que callando, lo dice todo.

Qué viva todo lo que nos haga recordar el punto de partida. Para reflexionar, para analizar lo que pasó y por qué pasó. Para hacernos reír y temblar a la vez. Para hacernos preguntarnos si esto es mejor o peor porque igual, una segunda oportunidad no está mal. Porque nunca es tarde para volver a lo que se quiere, porque si tan feliz fuiste, por qué no ibas a recuperarlo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Qué hubiera(o hubiese) pasado si.

Qué hubiera pasado si.

La hipótesis, por excelencia, de toda alma cobarde ha tocado hoy mi mente. Y, aunque esté libre de pecados y aventuras, no he podido evitar invitarla a pasar. Sé que no me hará daño. Arriesgué y gané tantas veces como soñé. Y perdí, hasta que mi corazón aguantó.


Sin embargo, ahora me pregunto qué hubiera pasado si tú.



Qué hubiera pasado si tú te hubieses hecho esta pregunta. Qué hubiera pasado si me hubieses dicho qué sentías. Qué hubiera pasado si, tal vez, por casualidad, me hubieses llegado a querer.Qué hubiera pasado si tú hubieses sido menos tú y yo, menos yo.

Pero tanto verbo haber me ha nublado las ideas y ya no sé si fuiste tú el del aquel entonces. Porque ya no sé si en esta historia enterrada soy yo la que va o la que viene. Si no sé si arriesgué o simplemente hice lo que se suponía que tenía que hacer. Porque ya dudo de lo que fue (si fue algo),dudo hasta de que llegase a ocurrir. Si no sé quién demonios eres y tú ni levantas la mirada. Si parece mentira que tus ojos y los míos no se hayan vuelto a cruzar por el mismo camino de todos los días, interrumpido por besos y cosas que parecían ser te quieros. Pero, como todo, solo pienso en subjuntivo y en un alguien que, por lo visto, nunca existió.


Y ahora,yo me pregunto qué hubiera pasado si.



Qué hubiera pasado si no nos hubiésemos encargado de cavar nuestra propia tumba y escribir nuestro testamento. Porque dicen que, tiempo atrás, llegamos a ser primera persona del singular del presente simple y futuro imperfecto.  

domingo, 22 de febrero de 2015

1.0

Creo que va siendo hora de rendir homenaje a la amistad porque tanta palabra, al final, acabará por desgastar ese amor al que tanto admiro.

Por desgracia o no, el concepto “amistad” nunca ha estado definido para mí. A veces, lo he atribuido a confianza, a complicidad, a telepatías repentinas, a sonrisas desnudas; otras, a buenos ratos, a carcajadas, a botellas compartidas, a canciones, a alegrías momentáneas. Pero, al fin y al cabo, el término “amistad” engloba todo ello. Sin embargo, lo diferente, lo complejo de explicar, es el modo que tenemos de sentirla con cada persona y es eso, lo que hace de la amistad algo extraordinario y misterioso.
A mí ,personalmente, me ha costado muchísimo tener una idea de qué era la amistad de verdad, y de mentira, también. Y, después de mucho pensar, me he dado cuento de que han sido personas y no ninguna teoría ni paranoia, lo que me ha demostrado qué era. Y por ello, hoy he vuelto para hablaros de alguien especial.


Hay mundos interiores que son increíbles, que tienen cada sentimiento en su sitio, dando lo mejor de él,sin alborotar y sin dañar, con cada locura bien definida, haciendo el ruido necesario y desordenando lo suficiente. Digamos que son mundos perfectos, mundo que en nuestros tiempos, poca gente es capaz de valorar y crear. Digamos que son los mundos que proporcionan felicidad. Sí, felicidad. Y además, de la de verdad.
Yo, como transeúnte de este calle a la que llaman vida, he tenido la gran suerte de poder conocer uno de ellos, el de mi amiga Cristina.
No puedo describirla porque si digo que es única y especial, es porque lo es. No me voy a inventar cualidades para alguien como ella, no las necesita. Cristina es una especie de metáfora, un pequeño gran mundo, una respuesta a un problema que nunca ha sido planteado, una lluvia que no necesita paraguas, la cara alegre los lunes por la mañana y el café antes de una siesta. Ella dice que es simple, que lo es, pero cuando va más allá, lo hace a lo grande. Incluso a mí me ha llegado a entender. Incluso sin haber experimentado el amor, puede describirlo a la perfección. Incluso habiendo conocido un millón de mundos, ha elegido quedarse en el mío. Incluso pensando en negativo, ella se queda con lo bueno.
Porque, al fin y al cabo, son las cosas buenas y bonitas las que hacen a las personas buenas y bonitas. Porque, en definitiva, es la amistad y el amor lo que acaba uniendo los mundos perfectos y no tan perfectos como los nuestros.

Te quiero.

Y si digo te quiero, es porque te quiero de verdad.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Ese día.

El día en el que te acuerdes de mí, no finjas melancolía. El día que te despiertes pensando en mí porque un sueño inútil y cobarde se ha colado en tu vida, no tiembles. El día que me veas por la calle y no me saludes. Ese día, por favor, bórrame de tu mente tan rápido como lo hiciste de tu vida. No indagues en los recuerdos, apenas tuvimos. El día que mis besos invadan tu mente, recuérdate por qué me mentiste y,si no es mucha molestia, recuérdamelo a mí también. El día que te acuerdes del porqué de tanto tiempo a mi lado sin sentirlo, llámame y explícamelo. Porque me muero de ganas de saberlo. El día que te pregunten por mí, di que nunca me conociste. Que yo fui siempre una desconocida para ti, que nunca conseguiste quitarme los secretos. Miente y, esta vez,hazlo por mí. Hazlo por todo lo que te quise, al menos. El día que te cuenten que soy feliz, acuérdate de que fuiste tú quien me enseñó el significado de esa palabra “feliz”. Y, el día que digan mi nombre y haga mucho que no sepas de mí, extráñame. Pero de mentira. Vuelve a la historia de siempre, a nuestra historia, a esa que condenaste antes de empezar a escribir. Y,de paso,escríbeme y cuéntame. Cuéntame que seguiré queriendo saber de ti. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Basado en Hechos NO Reales (o tal vez sí)

El tiempo no se para por ti y, ni mucho menos, por mí.
Y el tiempo, aunque parezca que no, se está llevando las oportunidades, las heridas y las torpezas que un día consiguieron que nos enamorásemos.El tiempo se acaba. Ahora, tú y yo, seguimos girándonos para mirar, sin esperar a que el otro diga nada, soportando las heridas que sabemos que las ausencias y los papeles secundarios están curando. Pero las tiritas, de toda la vida, son el peor remedio para olvidar.
Todas las esperanzas, ahora, están depositadas en la distancia.
Igual, quizá, cuando nos vayamos de aquí, nos dejamos de acordar de qué pasaba los 23 de cada mes.

Por mi parte, hace tiempo que dejé de intentar descifrarte. Y eso que a veces creo que llegué a ser la única capaz de montar tu puzzle con los ojos cerrados. Y  ahora, esa seguridad, ¿Dónde demonios está?

..



Tú.




Fuiste tú quien te la llevaste, quien me la roba día tras día, cada vez que intento acercarme a ese que dicen que me quiso.

¿Me quiso? Puede, tal vez. No lo sé.

y
                 ahora
                                      ¿
                                                     me
                                                                       quiere

                                                                                                         ?




Qué curioso, no tenemos nada que decir y, sin embargo, nos están matando las ganas de hablar.

viernes, 30 de enero de 2015

PARA MI HERMANO MAYOR


Llevo mucho tiempo escribiéndole a una persona concreta, a una persona que se marchó y a la que añoro día tas día. Y creo que ha quedado demostrado lo que sufrí por ella durante casi dos años. Y no me morí de casualidad, no me morí de la pena porque tenía al lado a mi hermano mayor, a mi alma gemela que no se separó de mi ni un minuto. Suelo decir moñadas todos los días de mi vida pero a él, pocas veces le he dedicado una entrada o una carta sorpresa, solo por motivos especiales como el de hoy: su cumpleaños.
Podría haceros una descripción casi exacta de él pero, para qué, si lo bonito está en discutir un millón de veces hasta pensar "qué bien me cae este chaval" Al menos, así fue como yo me empecé a llevar bien con él, discutiendo día tras día. Y al final, se nos acabaron las ganas y los motivos por los que enfadarnos (porque ya los usamos todos) y nos empezamos a querer de verdad. Pero de verdad, como dos hermanos. Somos dos polos opuestos que, después de tanto tiempo juntos, han acabado por intercambiarse las cualidades y seguramente, él se esté convirtiendo en mí y yo, en él.  No voy a negar que a veces es demasiado borde, directo e inmaduro y que a veces, me pone demasiado nerviosa, tanto que me dan ganas de alejarme mil metros pero es que, al final, siempre acabo volviendo. Ya madurará, ya le quitaré yo los borderíos y ya vivirá más en los mundos de Yupi, cosa que conmigo es bastante fácil.
Ojalá acabe viviendo con él, ojalá. De hecho, me lo puedo imaginar perfectamente. Yo dormiría y comería y poco más y él haría todas las tareas de la casa, jugaría a la play, vería a su maravilloso Atletico y comería aún más que yo. Cuando me rompiesen el corazón, me desordenasen la cabeza o me quitasen mi sonrisa, él estaría ahí, al lado de mi cama, contándome todos los cuentos del mundo necesarios para que se me pasase y, cuando él estuviera enfadado por el maldito fútbol, yo le compraría una pizza y así, todos contentos. (Qué fácil es hacer feliz a un hombre, por dios.)
No sé qué narices voy a hacer sin él el próximo año, es que lloro de pensarlo. Si es lo que tengo en esta vida para sobrevivir, si él es el único que ha acabado aguantándome, si él tuvo que comerse las broncas, las lágrimas y los arrebatos que no pude echar en cara al otro, si él tuvo que actuar muchas veces como ese otro y  si él es mi día a día, cómo narices voy a hacerlo.
Me da igual, por ahora voy a seguir pasándomelo de ... madre con él, que todavía nos quedan muchísimos momentos y muchísimas batallas que luchar juntos.
Que no me faltes nunca,
te quiero.

miércoles, 28 de enero de 2015

Frustraciones

Si hay caminos rectos que seguir en esta vida, yo no los encuentro. Aunque, de todas formas, para qué los quiero, si a vivir se aprende viviendo,a reir llorando y a amar... En fin, creo que esto último es un poco más complicado.
Para amar, no se necesita ningún aprendizaje. Puede que en una relación se cometan errores pero amar,.. amar es lo más bonito que se ha puesto de moda jamás. El propio sentimiento implica el significado de cuidar, respetar, proteger, ayudar, apoyar y un millón de cosas más. Pero para qué voy a contaros qué es cuando es mucho mejor experimentarlo por uno mismo. Sé que el día que mis amigas se enamoren por primera vez, me van a llamar solamente para decirme "ahora te entiendo" 

Mejor dejemos los corazones rotos a un lado y hablemos de cosas más sencillas de las que sea capaz de explicaros algo. Por ejemplo, hablemos de Luis. 
Luis es...simple. No os puedo contar mucho más porque Luis es bastante simple. O eso nos hace creer, claro. Si os digo la verdad, creo que detrás de esos ojos azules hay una mente más complicada de lo que demuestra, y creo que él también tiene un mundo interior acojonante del que, por desgracia, nunca sabremos nada.
Y ya que me he metido en este embrollo de simplicidades y mundos, os voy a hablar de Carla. Carla es deporte, francés, comida sana, su hermano pequeño y poco más. Es muy lista, no se complica. Pa qué. Pero, ¡ojo! que Carla también piensa mucho, y como piensa mucho, deduce y deduce muy bien. Así que aquí os dejo sus deducciones para que la conozcáis un poco mejor: www.lasocurrenciasdecarla.wordpress.com 
Que quede claro que yo no critico lo simple, que yo para lo que quiero también lo soy y me encanta muchas veces pero otras... pediría un poco más de comprensión que no supone tanto esfuerzo, que yo no son tan rara como me pintan algunos. 
Ahora bien, si hablamos de cosas no tan simples (que no complicadas), hablamos de Crisitna y de Ana. No Cristina no, no te he metido en el grupo de arriba porque considero que no lo eres. Y lo considero porque,a pesar de que tú no llegues nunca a mis complicadas teorías, me entiendes perfectamente cuando te hablo. Y Ana, mi queridísima Ana, ella sí que me entiende cuando lo pido. Más que entenderme, está verdaderamente ahí cuando lo necesito. Y está, porque esta niña a aparte de valer millones,no me trata como un bicho raro que vive en Marte y que solo piensa en una persona concreta. Me trata como soy, y eso pocas personas saben hacerlo bien.
De Godoy de Crismo os cuento otro día porque se me escapa el bus hacia  mi mundo y no me quiero perder los sueños del capítulo de hoy.

Buenas noches.



PD: Besis de fresis secta, gracias a todos por quererme tan bien. 

domingo, 18 de enero de 2015

"Jo, qué pena, ¿no?"

“Sí, la verdad es que fue muy triste. Pero qué le vamos a hacer, las cosas nunca salen como una quiere. Intenté que fuese lo menos triste posible, pero solo conseguí alejarme más de él. Cuando decidí pasar página, tenía muy claro que las segundas oportunidades no iban a llegar. No quería volver a intentar nada, le había perdido y ya está. Me costó, ¿sabes? Pero en menos de 23 días, pude pasar página. Olvidarle… bueno, no creo que vaya a ser capaz nunca de olvidarle. La gente piensa que cuando pasas página, dejas de querer a esa persona pero, no creo que eso sea del todo cierto. Creo que se puede querer a una persona durante toda la vida y mirar hacia adelante dando importancia a lo importante y disfrutando.  Ahora él es el sustituto de esta obra del teatro y yo, sigo siendo la protagonista. Y así ha sido desde aquel enero.

[…]


Me encantaría contarte la historia completa, de verdad, pero no me sé su versión del cuento. Por desgracia, nunca seré capaz de averiguarlo. Me encantaría contarte que él también me echó de menos y que le costó olvidar todo pero no tengo ni la más remota idea. No solía demostrar los sentimientos y yo, no iba a ser una excepción. Me he preguntado un millón de veces si me quiso de verdad y si me siguió queriendo después de todo. Pero eso, nunca lo sabré. Igual dentro de un tiempo, cuando seamos viejecitos y nos encontremos por la calle, nos paramos a saludar y lo averiguo. No tengo muchas esperanzas en ello, la verdad es que las perdí todas cuando me propuse pasar página. Tenía que asumir con lo que sabía y veía y ya está. Y saber, no sabía nada y ver, no veía tampoco nada.  Mi conclusión, por tanto, fue que ni me quería ni me pensaba ni me recordaba. Y, después de aquel enero, mi puerta también se cerró. Todo por lo que había luchado durante tanto tiempo, se escondió en un rincón de mi habitación. En mi mente no dejé absolutamente nada. Si él volvía, ya se me ocurriría cómo evadir los nervios y cómo evitar fantasmas del pasado. Eso sí, la historia está cerrada para siempre pero para mí, se terminó con un punto y aparte y no un punto final. “

domingo, 11 de enero de 2015

Olvido


A veces me da miedo lo raro que te quiero.
A veces, me dueles tan poco que ya ni te siento.
Y a veces, lloro por ya no quererte.

Si teníamos el mundo sometido a nuestra locura, cómo puede ser que ahora al cruzarnos ni nos paremos a saludar. Si antes, al único que parábamos era al tiempo para desordenarlo como nos daba la gana.
Igual el rencor vino a vernos cuando menos lo esperábamos y acabó por destruirnos. O igual, nosotros no fuimos lo suficientemente valientes como para echarlo antes de que fuese demasiado tarde.
Pero lo fue.
Y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos en el olvido.
Ahora cuando te miro, te sigo queriendo. Porque sigo viendo en tus ojos al que sí, al que me tienta, al que sigue encerrado en una cárcel de la que es imposible salir. 
Ahora cuando me miras…. Qué digo, si ya ni me miras. Ni me piensas, ni me existes. Ahora me tienes escondida en algún rincón de tu mente para no recordarme, para no quererme, para olvidarme.


A veces me da miedo lo raro que me quieres.
A veces, te duelo tan poco que ya ni me sientes.
Y a veces, lloro por ya no tenerte.

miércoles, 7 de enero de 2015

La sorda de los músicos

Como un náufrago en medio del mar, como una hormiga entre osos, como la Luna en el cielo cuando aún no se ha escondido el Sol.
Desorientada, confusa, desubicada. ¿Incomprendida, tal vez? Tan fuera de su sitio, que no sabía cómo sentirse.

¿Qué pinta una chica como tú en un sitio como este?

Aquella frase, en esos momentos, la venía al pelo. ¿Qué hacía su corazón roto entre tanto alboroto? ¿Qué hacía su mente complicada en aquel lugar tan simple? Lo único que se merecía, era ser entendida. Ella creía en el amor, en las señales y en el destino, en la magia y en las hadas. Aquel lugar, apenas intentaba ver más allá del horizonte. Sus amigos eran simples, no se complicaban: alegría, libertad, música y caras con muecas en las fotos. Así. Sin embargo, le gustaba aquella percepción del mundo, tenía un poco de ella pero el resto,  no la acababan de entender del todo. Igual era culpa del tiempo, igual la rapidez de los cambios era lo que le pasaba factura y lo que le hacía sentirse fuera del lugar en ocasiones.
A veces le ahogaban los recuerdos, a veces se preguntaba cómo había pasado todo. Dos años sin estar a su lado y ella ya se estaba acostumbrando pero, aun así, no podía evitar pensarle. Y ahí era cuando se preguntaba, qué demonios hacía entre tanta fiesta.

Ella era el número impar de un mundo internacional, ella era la sorda de los músicos.