Hay preguntas sin respuesta. Hay alternativas prohibidas. Hay bombas que no explotan y alas que no dejan volar. Hay días que sí y días que no. Hay gente sin corazón que vive y muertos que sin él, siguen por aquí. Hay cosas malas y cosas buenas. Hay amor y odio. Hay vasos medio llenos que el mundo se empeña en ver medio vacíos. Hay mentes privilegiadas y tontos entrenados.
Hay de todo en todas partes.
Y aquí, en mi parte, lo que hay es ausencia.
Ausencia de novedad, de diversidad y de originalidad. Ausencia de compañía. Ausencia de felicidad desmesurada, de alegría exagerada, de solidaridad, de comprensión y de complicidad.
Ausencia de finales felices, de dudas resueltas, de sentencias declaradas, de te quieros tardíos y de disculpas.
Ausencia de personas.
Ausencia de madurez, de coherencia, de ayuda y de nuevos libros. Ausencia de nuevas historias que contar, de ropa sin estrenar y de capítulos sin emitir.
Ausencia de ti.
Ausencia de nosotros.
Y tanta ausencia es imposible rellenar sin un poquito de amor y cosas bonitas. Cosas que te hagan olvidar tanta ausencia. Cosas que te distraigan y te hagan ver que la vida es maravillosa. Cosas que te demuestren que nunca es suficiente, que los vacíos siempre existen y que se puede vivir con ellos.
Cosas que yo (gracias al cielo) tengo. Que me ayudan a ver que lo que tengo es suficiente para ser feliz, que el amor es lo único que nunca sobra y que los errores son las piedras de cada camino y, las ausencias, también.
cosas que me hagan olvidar que hay una burbuja por ahí , vagando, que un día va a explotar y va a dejar más supervivientes que muertos
y a ver cómo vivimos después de ello, con todo lo que destruyen las bombas y todo el dolor que causan
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