domingo, 8 de junio de 2014

Hey,

Querido protagonista de mi libro:
Las despedidas no son lo mío, nunca me he tenido que despedir de nadie y, a la única persona a la que tuve que decir adiós, se fue sin avisar y dando un portazo. 
Cuando me separo de una persona, no puedo dejar de pensar en ella. Aunque diga adiós de la forma más bonita, mi corazón va a seguir conteniendo un millón de palabras que decir. Ya puede pasar mucho tiempo, que siempre me voy a quedar con palabras en la boca que, poco a poco, se van a ir haciendo más pequeñas hasta que acaban entrando en el baúl de los recuerdos. 
Soy de ese tipo de personas que tienedemasiada  buena memoria y que, la mayoría de los días, se acuerda de todo lo que guarda en ese baúl. Hay días que indago en los recuerdos, otros días no, simplemente pasan por mi mente, dejan un sabor amargo y se vuelven a ir por donde han venido. 
En el fondo de mi corazón, siempre guardo una pequeña esperanza, una especie de hasta luego y por eso, espero que esto acabe bien, que el del portazo algún día vuelva llamar a la puerta y que tú....Y que tú me eches de menos. 
Tu escribidora,
Beatriz.