Hay que creer en los finales felices, en los nuevos principios, en los mañana limpiados de ayer.
Hay que creer en las casualidades, en el destino,en los planes improvisados con gente que aun estamos por conocer,en los "¿Por qué no?" y en aquel chico del fondo de un bar que un día viste por casualidad, y del que te has vuelto a acordar.
Y, sobretodo, hay que creer en que un día, también por casualidad, lo volverás a ver.
Sabiendo lo poco que nosotros sabemos, dime en qué momento a la vida se le ha ocurrido cruzar los caminos de dos locos, que ya tenían bastante con llegar ilesos al verano. En qué momento decidimos quedarnos hablando sin tener nada que contar un martes a las 6 de la mañana. En qué momento dijiste "esa para mí" y en qué momento yo dije que sí. Y es queya era hora de darme una oportunidad.
Porque de la noche a la mañana, no se elige con quién empezar de cero pero tú, en fin, que tú. Que tú has conseguido que el silencio, con todo lo que yo lo odiaba, sea una de mis partes favoritas de mí cuando estoy contigo. Que tú has podido decir que no y que sí al mismo tiempo sin que yo me vuelva loca para entenderte. Que tú ahora eres quien me quita las palabras. Y a ellas no les gusta mucho salir de mi boca sin mi permiso sin una excusa buena. Pero es que tú... tú eres la mejor excusa de todas para ser un poquito más feliz.