Y lo que quiero, queridas princesas, es que os apoyéis en esto. Tened fe de que las cosas son bonitas, de que los sueños se pueden alcanzar, de que el amor existe, de que somos nosotras las dueñas de nuestros destinos y nadie más. ¿Qué ganamos llorando? ¿Qué ganamos perdiendo? Lo mismo que ganan aquellos que basan su felicidad en un hecho, en una persona: nada. Porque como he dicho un millón de veces, las cosas cambian y, muchas veces, desaparecen. Desaparece lo bueno y lo malo. Pero nosotros, de momento, no desaparecemos. Por lo que... ¿por qué no basar nuestras sonrisas en algo que sabemos cien por cien que nunca se va a ir? Como las amigas,como la familia, como lo grande que somos.
Como el saber que, pase lo que pase, os prometo que siempre estaré aquí.
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