jueves, 12 de diciembre de 2013

Todo depende del cómo y, el cómo, solo depende de ti.

Cada día eres menos parte de mí por eso, he decidido dejar de escribirte. Tengo cosas más importantes de las que hablar.

Cuando me vaya de aquí dentro de dos años las cosas habrán cambiado. Lo hacen continuamente, a veces sin que nos demos cuenta y, cuando despertamos, no sabemos ni dónde estamos. Probablemente seguimos sumergidos en un sueño en el que la responsabilidad nos despertará. Y ahí será cuando entenderemos que ya está, ya se han acabado todas esas oportunidades de hacer las cosas bien después de haberlas hecho mal. Porque habrá un momento de nuestra vida en el que ya no valen las curvas, solo las líneas rectas, solo lo correcto. Lo correcto ahora es no hacer las cosas, es sufrir, es echarte de menos, es no saber qué tacones ponernos cada sábado, es discutir con tus padres, es quejarse de todo, es vivir, simplemente. No es más lo que nos pide la vida ahora mismo que vivirla a nuestra manera. Como sepamos. No importa si bien o si mal. Sólo importa vivirla.
Las cosas no se tienen que hacer bien si no quieres. Las cosas hay que disfrutarlas. Hay que luchar por ellas y arrepentirse por no haberse dejado la piel en el intento.
Tenemos muchas oportunidades, pero sólo una vida.
Si no lo haces ahora, ¿cuándo lo vas a hacer?



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