Me suelen decir que en esta vida nadie es necesario, pero yo soy de ese tipo de personas que no está totalmente de acuerdo.
Puede que para ser feliz sea así, que para pasar un buen rato con tus amigos no necesites a nadie en especial, puede que no haya nadie imprescindible a la hora de la verdad.
Pero hay días, aunque sean pocos, que quieres mandarlo todo a la mierda, que ni la mejor de las mejores amigas puede ayudarte, que lo único que quieres es estar sola con alguien que te entienda, que te diga que está ahí, y que te de un abrazo de esos que curan lo que no cura la química. No estoy hablando de amor, estoy hablando de esa clase de personas con las que tienes una conexión especial, algo que no se puede entender, y con la que sabes que, por mucho que pase el tiempo, la magia va a seguir existiendo entre vosotros. Es una especie de guardaespaldas, alguien que sientes que todas las noches está a tu lado, camuflado de amigo, de amiga, de prima, hermana o incluso de pareja.
Y yo me pregunto,¿ cuántas veces en la vida tienes la ocasión de encontrarte alguien a sí? Supongo que pocas, por lo tanto, mi consejo es que si tenés la suerte de encontrar ese tipo de conexión con alguien, no la perdáis.
En mi caso, es un poco más difícil. A veces, lo he confundido con amor, con amistad,… pero creo que ya lo voy teniendo más claro. Tan claro que, a día de hoy, puedo decir que hay una parte de mí que no está más conmigo, que se fue y que, a pesar de todo, he aprendido a vivir sin ella. Por desgracia, los malos días siguen apareciendo de vez en cuando, muy de vez en cuando, y es ahí cuando recuerdo que, antes, hace mucho tiempo, tenía a mi guardaespaldas, a esa persona con la que tenía esa conexión especial, con la que podía contar, con la que sólo necesitaba hablar para volver a estar bien.
Pero ya es tarde, es tarde para recuperar lo irrecuperable, el tiempo ha pasado e igual mi miedo a parecer pesada, ha sido lo que me ha hecho perderlo del todo. Supongo que ahora me toca volver a esperar a que aparezca otra persona de ese tipo pero, aun así, aunque sepa que hay más, no me gusta la idea de tener alguien tan cerca y a la vez tan lejos.
Ya está, se acabó, se acabó el tiempo pero no mis ganas, se acabaron las esperanzas. Por raro que parezca, hay personas que, por mucho daño que hagan, no se quieren ni pueden olvidar.