Da pena la verdad.
Me acuerdo perfectamente de esos tiempos en los que estábamos todos unidos, en los que quedábamos una tarde en el parque y hablábamos de los novios y novias de la gente. Íbamos a casas de amigas a dormir y estábamos hablando hasta las cuatro de la mañana de lo chachi que era el instituto y creíamos que aquella etapa duraría para siempre.
Ahora es cuando la echamos de menos. Es cuando nos damos cuenta de que el tiempo no se para, de que las cosas buenas siempre terminan, que lo que en un pretérito nos hacía felices, ahora apenas nos importa. Nos damos cuenta de que, aunque los problemas sigan siendo los mismos, las soluciones son cada vez más complicadas. Nos hacemos mayores. Empiezan los exámenes difíciles, nos dicen que seamos más responsables , que ya podemos hacer las cosas por nosotros solos.
Vale, podemos subirnos al tacón alto y a la fiesta descontrolada. Y? Una ventaja frente a diecinueve inconvenientes.
Me da igual que hace dos años no me dejarán quedarme hasta las diez por ahí, yo quiero volver a ser feliz con cosas pequeñas. Estar nerviosa porque queda poco para mi cumpleaños y eufórica cuando había una fiesta en casa de una amiga. Quiero ser esa niña que creía ser mayor y no una niña que esta sufriendo las desventajas de ser mayor.
Mamá, llévame al médico, y dile que me quite centímetros, problemas y años, por favor.
lunes, 26 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
Y volví
Ahogada entre lágrimas inncesarias, entre suspiros de preocupación y entre besos sin sentimientos he decidido volver a escribir. ¿Para qué? Para nada. En el fondo se que no habrá persona que lea mis letras, que se interese por mis quéhaceres. Pero necesito contar algo a alguien que no sea mi mente, porque me está pasando factura...
Hace meses que no duermo como siempre lo hacía, he dejado de comer tanto, he dejado de soñar y de ilusionarme. No lucho por nada ya que no valgo para nada. Le sigo queriendo como siempre, pero estamos distantes. Me voy de fiesta sin querer pasármelo bien. Tengo amigas sin necesidad de tenerlas porque, para lo que me ayudan, mejor no tenerlas.
Me tachan de egocéntrica por contarles que lloro cuando estoy sola.
Me llaman inútil por no ser capaz de meter canastas en mis partidos.
Me dicen de imbécil por estudiar y no sacar nota.
Ahora mismo solo quiero centrarme en tres cosas: Baloncesto, Estudio y Él. Se que nadie lo entenderá, es una locura. Pero creo que es lo único que necesito ahora para estar bien. Bueno, eso y dos gotas pequeñas de amistad... pero solo dos.
Hace meses que no duermo como siempre lo hacía, he dejado de comer tanto, he dejado de soñar y de ilusionarme. No lucho por nada ya que no valgo para nada. Le sigo queriendo como siempre, pero estamos distantes. Me voy de fiesta sin querer pasármelo bien. Tengo amigas sin necesidad de tenerlas porque, para lo que me ayudan, mejor no tenerlas.
Me tachan de egocéntrica por contarles que lloro cuando estoy sola.
Me llaman inútil por no ser capaz de meter canastas en mis partidos.
Me dicen de imbécil por estudiar y no sacar nota.
Ahora mismo solo quiero centrarme en tres cosas: Baloncesto, Estudio y Él. Se que nadie lo entenderá, es una locura. Pero creo que es lo único que necesito ahora para estar bien. Bueno, eso y dos gotas pequeñas de amistad... pero solo dos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
