Vamos a pararnos un momento, vamos a pensar en la realidad. En las palabras, que son las armas mas peligrosas. Que pueden hacer llorar, reír, .. pueden hacer que una persona cambie de idea, que eliga si llorar para el resto de su vida o estar con él. Pero, ¿son verdad? Todos los te quiero que has escuchado, todos los siempres.. ¿ son de verdad ? Que a mí no me importan las palabras que me escriban por la red, ni las cartas que estén escritas a mano de alguien. Yo quiero hechos. Yo quiero que todas las personas que me digan te quiero vengan detrás de mí para abrazarme,y que las que no sean capaces de saber cuándo estoy bien o mal que no me lo digan. Que dejen de mentirme. Porque, cuando todo empieza a ir bien, algo falla. Yo prefiero que falle desde el principio, a sí no me llevo desilusiones con gente que creí que quería. Vamos a dejarlo. Vamos a pensar que las palabras no tienen la culpa, si no las personas que las dicen.
miércoles, 22 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
De repente me contó que no podía dormir, si no era a su lado.
Sentada en la cama pensaba en él. Tenía los ojos un poco rojos, las manos apoyadas en las rodillas y un libro de naturales, medio abierto , le acompañaba en su soledad. No podía estudiar. Ni siquiera leer su libro favorito, Con la fuerza de su interior. Estuvo pensando en aquella tarde, en aquel día, en aquella semana. Se conocieron, no había pasado ni una semana cuando le contó que le quería. Y él, también a ella. Pero apareció. En el fondo de su armario, estaba él. El otro él. Al que le había querido durante mucho tiempo y, engañado. Quería recuperarle, pero ahora había un nuevo amor en su vida
y, quería apostar. Arriesgar, aunque fuese perder el tiempo pero, quería intentarlo con él. Al día siguiente, fue a buscarlo a clase. Vio a mucha gente a la que conocía. Unos cuántos besos de encuentro volaron por el aire. Y, entre tanta multitud, estaba él. Es guapísimo. Dos besos. Se fueron juntos a la parada del autobús, hablaron de tantas cosas menos , de que se querían. Calle Condesa Mencía. Su bajada. Le acompañó. Entre tantas risas se había olvidado de que había otro, el de siempre. Pero, nadie puede cambiar el destino. Tenía que pasar. Ella no estaba segura de hacerlo, pero, lo hizo. Ocurrió. Elisabeth y Ángel se besaron hasta que el sol se cansó de mirarlos.
y, quería apostar. Arriesgar, aunque fuese perder el tiempo pero, quería intentarlo con él. Al día siguiente, fue a buscarlo a clase. Vio a mucha gente a la que conocía. Unos cuántos besos de encuentro volaron por el aire. Y, entre tanta multitud, estaba él. Es guapísimo. Dos besos. Se fueron juntos a la parada del autobús, hablaron de tantas cosas menos , de que se querían. Calle Condesa Mencía. Su bajada. Le acompañó. Entre tantas risas se había olvidado de que había otro, el de siempre. Pero, nadie puede cambiar el destino. Tenía que pasar. Ella no estaba segura de hacerlo, pero, lo hizo. Ocurrió. Elisabeth y Ángel se besaron hasta que el sol se cansó de mirarlos.
Aunque cierres los ojos, él no está ahí.
Miéntete. Y dite que te quieres, que te gusta como eres. Dile al mundo entero que de mayor quieres ser como tú, que te aceptas con tus defectos y con tus virtudes. Miénteles a todos. Pero, la verdad, es que no. No te quieres, dices cosas que ni piensan, en realidad, no te gusta esa peca que tienes debajo del labio que, aunque a la gente le parezca sexy , tu la odias. Tampoco te agrade mucho tu sonrisa, es demasiado blanca. No te gusta ni tu estilo de ropa, vas demasiado formal para tener tan solo quince años. Poco a poco te lo acabarás creyendo, como te has creído que él te quiere, que el mundo es menos malo si lo miras con gafas de sol. Al final, acabarás creyéndote toda tu mentira, que, si lo piensas bien, solo son palabras.
lunes, 20 de junio de 2011
Fue entonces cuando la luna pegó un mordisco a su manzana.
El suspiro del cielo rozó su espalda. Notó un escalofrío caliente y suave. Le sintió, estaba allí, con ella pero, no le veía. La luna bajó dos escalones más desde su habitación. Había oído ruidos.Estaba llorando. Quiso bajar y abrazarla, pero, no pudo. Era la luna y, ella, no hacía eso. Tan solo se limitaba a dormir o a jugar en la inmensidad del oscuro universo.
Me agarraré al cielo tan fuerte que no podrá moverse, y, yo ,tampoco.
Puede que la única forma de ser feliz sea mirando atrás. Haciendo que el batido de chocolate que estaba encima de la mesa de tu cuarto y al lado del osito de peluche se caiga, y que tú llores al recogerlo porque, tan solo eras una niña. Las abejas creando miel, el viento haciendo espuma en el mar,y los cabellos de oro de Barbie eran tu mundo. Eras pequeña. No te hacían falta las amigas para pasar una tarde divertida, tenías tus juguetes que, probablemente, ahora les tengo algún niño africano. Tiempo, no te muevas, quédate dormido durante unos cuántos años y, déjame ser feliz siempre. Déjame reír porque ponen mi serie favorita en la tele, porque mañana viene mi prima y permíteme llorar porque me he caído en el parque. ¿Crecer? ¿Qué es eso? Suena fatal. Suena a tener peocupaciones, que ni si quiera sé lo que son; debe ser algo malo, porque mi mamá siempre anda de aquí para ya y a mí eso no me gusta. Cuando sea mayor, voy a ser una mama chachi, moderna, que esté todo el día con su hija y, en mi mansión, habrá tres criados; uno por cada dos coches. Yo estoy segura de que esto jamás se acabará,que me voy a quedar en el cole siempre y que nunca voy a tener un móvil de esos que tiene la gente para llamar a otra gente y decirle cosas, que sueles ser cosas malas y de mayores. Tiempo, déjame aquí, que yo, no quiero crecer.
Historias de media luna. P1
Aquella tarde de otoño, Mady estaba sola en casa. Pensaba en esa misma mañana, en la que su , ahora novio,Adam se le había declarado. Había sido precioso. A las once y media salió a comprar pan a la pequeña tienda que había en su calle . Entró. Y lo único que vio eran cartas, y mas cartas, pegadas en la pared con sus nombres. Ni rastro de pan,ni de golosinas, ni suiquiera de revistas con alguna que otra foto un poco descarada. La panadera le preguntó que qué cartel quería de todos y Mady, extrañada, contestó que el marron; en el que había escrito en grande ADAM Y MADY CONSEGUIREMOS LO IMPOSIBLE junto a un corazón.
Mientras se reía de camino a casa, alguien le agarró de la cintura, le besó en el cuello y le susurró al oído: "Ya sabes lo que quiero y a quién quiero " Y, mientras llegaban las doce del medidodía Adam y Mady se habían escondido en un largo beso, profundo,sensual y un poco pícaro.
Mientras se reía de camino a casa, alguien le agarró de la cintura, le besó en el cuello y le susurró al oído: "Ya sabes lo que quiero y a quién quiero " Y, mientras llegaban las doce del medidodía Adam y Mady se habían escondido en un largo beso, profundo,sensual y un poco pícaro.
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