sábado, 3 de noviembre de 2018

orgullo

Si me hubieras escuchado más, igual ahora lo entenderías.
Si le hubieras puesto más ganas… no sé, igual yo también.
Igual podríamos hasta dar marcha atrás en el tiempo para hacerlo todo un poco mejor. Pero eso, eso es lo que se dice siempre después de la tormenta, justo antes de que llegue la calma. Eso es lo que se piensa cuando te rompen o rompes el corazón de alguien.
 Igual si no hubiese…
Igual si hubiese…
 Pero no son más que simples conjeturas, teorías, frases condicionales. No es más que un último esfuerzo para no perder del todo la esperanza, porque igual, si no hubiésemos sido así, esto hubiera salido bien. No, no es porque no estemos hechos el uno para el otro ni porque ya no te quiera. Y ni mucho menos es porque tú ya no me quieras. Solo ha sido una mala jugada, un mal partido. Es porque lo hemos hecho mal, un fallo y nada más.
Sí.
Un fallo.
Un fallo detrás de otro.
Un fallo sin solución.

Y así todos los días. Y así en bucle, sin parar. Sin dejar de preguntarme qué hubiera pasado si yo hubiera confiado en ti, si tú no hubieras sido un egoísta de mierda que se encapricha cada dos por tres. Pero nunca lo sabremos, ¿no? Tú has tomado tu decisión y yo la mía. Y hasta el final con ella. No importa lo que nos llevemos por delante, no importan las dudas que se queden en el tintero, no importan las ganas, no importa nada. No importas tú. No importo yo.

Hasta el puto final sin ti. 

miércoles, 20 de junio de 2018

desconfianza

Nunca me he llegado a subir a la montaña porque hace tiempo cogí miedo a las alturas. Tú, en cambio, sí. Y cuando te has tirado al vacío, yo ya llevaba tiempo esperando al principio del camino. Ahora estamos empate, en el mismo nivel. Podemos volver a jugar si quieres, no me importa. No tengo nada que perder. Y sí mucho que ganar.
Supongo que es porque me estoy haciendo mayor. Y ya no soy capaz de sentir con la misma intensidad que antes. Supongo que ahora le doy importancia a lo importante. Y esto ha sido un juego más de tantos. Así que, mientras no duela, yo sigo jugando las veces que quieras.

miércoles, 28 de febrero de 2018

28

Hoy escribo porque sé que un día te me irás.


Y sé que serás tú el que te irás porque yo no pienso dejarte ir. Sé que nunca voy a ser suficiente para ti, sé que siempre seré esa amiga a la que quieres, pero a la que jamás serás capaz de valorar, de animar, de entender, de escuchar. No lo haces intencionadamente y no lo haces con maldad; pero en tu mundo, sí, en ese mundo en el que solo hay espacio para ti, jamás entrará una chica como yo. Yo no doy el perfil, yo estoy porque no ha quedado otra, porque las cosas han acabado siendo así. Pero si me tuvieras que haber elegido, sé que me hubieras colocado la última en cualquier tipo de clasificación. No te preocupes, algún día llegará otra amiga que sí, que será de las tuyas, con la que formarás buen equipo, con la que te irás. Y tranquilo, que para entonces espero no estar cerca, espero haber sido capaz de haberme escondido lo suficientemente bien como para no acordarme de ti. O para acordarme sin dolor, o para pensarte sin rencor. Me iré antes de que tú quieras echarme. Porque como te pierda, no me levanto. De esa ya sí que no me recupero, de esa no salgo, con esa me hundo. Y me rompo para siempre. Eres mi última batalla. Sé que voy a perderla, pero tengo que seguir en posición hasta que aparezca el enemigo en escena. Porque cuando salga, rompo filas y me voy corriendo a donde no pueda verte, a donde no puedas verme.

Suena todo muy cobarde, ¿no? Pero prefiero irme con la cabeza agachada antes que verte marchar mirándome a los ojos.


miércoles, 31 de enero de 2018

ati

A ti, que nunca me quisiste.
A ti, que te reíste,que te burlaste, que me humillaste.
A ti, que conseguiste tocarme el alma antes de poder tocarme la piel.
A ti, que convertiste mis miedos en certezas.
A ti, que me prometiste un mundo brillante y solo me apagaste más.


A ti, que me creías tuya.
A ti, que me hiciste mía.

A ti, que decías que tú no, que eras diferente.
A ti, que me mirabas como uno más.

A ti que te temí.
A ti que te soñé.
A ti que te pensé.
A ti que te extrañé.
A ti que te perdí.

Perdón, que me perdiste.

A ti me dirijo para decir una vez más que las batallas con enemigos como tú no merecen la pena.
Porque la que acaba derrotada, molida, abatida, destrozada
siempre
soy
yo.

jueves, 4 de enero de 2018

miedo

Miedo es perderte.

Miedo es que me leas y no sientas.

Miedo es olvidar(me).

Miedo es frenar. Miedo es dejar el libro a medias. Miedo es no terminar.

Miedo es volver a escribir sobre lo mismo con el corazón vacío.

Porque ya no queda nada que sacar de ese maldito saco de porquerías que fui recogiendo de sacos igual de malditos y vacíos que intentaron llenarlo de alegrías.