miércoles, 22 de abril de 2015

Ahora quién.

Dime. Tú, que sabes de todo, dime ahora quién. Dime, ahora, quién va a preguntarse por qué. Dime ahora quién es capaz de dar un paso hacia atrás. Dime, ahora, quién tiene ganas de desenterrar historias.  A segundos de la meta, a días de sus funerales. Dime ahora quién de los dos va a levantar la mirada. Dime ahora quién va a recordar algo de aquello que fue. Ahora quién va a decir “te quiero”. Quién. Si ya, para qué. Con lo feliz que eres, con lo feliz que soy.  Con el tiempo que ha pasado. Con los momentos que has rechazado. Con las oportunidades que se han perdido. Con todo lo que ahora es nada. Y que quizá, antes tampoco fue. 

Dime. Tú, que presumes de vida, dime ahora qué piensas.  Dime ahora qué sientes cuando me ves. Dime por qué tanta indiferencia, por qué tanto odio, por qué tanta maldad. Dime si después de aquel verano volviste a pensar en mí. Dime si me has vuelto a soñar. O a recordar. O a querer besar.  Dime si ahora te arrepientes de haber entrado en mi desastre. 

Porque yo, te prometo, que sí. 

Lo has conseguido capitán. Enhorabuena. Has conseguido que sea tú. Que no te quiera. Que sienta indiferencia. Que olvide todo. Hasta lo bueno. Que solo quede en mí rencor. Has logrado convencerme. Para qué íbamos a ser algo. Si ya lo fuimos todo, ¿no? Para qué íbamos a hablar. Si las palabras se las lleva el viento y tú ya me has demostrado que yo hace tiempo que no. Que adiós. Que hasta luego. Que si te he visto, no me acuerdo. Así que ni lo intentes. 

Porque otros finales mejores se han visto.


Pero dime. Tú, que nunca me quisiste, dime ahora quién se acuerda de nosotros. 

miércoles, 15 de abril de 2015

¿En cuántas palabras se puede resumir el momento más feliz de tu vida?

Un punto de inflexión.
Un suspiro entre tanto alboroto.
La última lágrima del año. 
El primer "tú" del mes.


Porque hace tiempo que la felicidad dejó de llevar tu nombre. 
Porque la filosofía de la vida paranoica defiende la Teoría de lo Complicado, consistiendo ésta en destruir todo aquello, por pequeño que sea, con forma de bonito
Porque el miedo y la desconfianza van acompañados, por estadística, de fracaso. Y aunque el éxito a veces de miedo, hay que enfrentarse a los fantasmas. Por muy feos que sean. Por muy inmortales que parezcan. 

Porque el tiempo lo cura todo. 

Excepto las heridas del corazón. Excepto a ti. Quizá la distancia lo logre. Pero el tiempo, por sí solo, lo único que ha logrado ha sido que te quiera un poquito más. A pesar de todo. 

Porque lo bonito está en ser feliz sin ti. Porque lo bonito es saber que la única protagonista de mi vida soy yo. Y los míos. Y las ganas de salir a la calle lloviendo porque ahora sí. Ahora sí que sí. Ahora tengo todo. Y en ese "todo" entra todo. Todo lo que quiero. No falta nada. En todo caso, sobra. Pero para qué vamos a echar a alguien de esta felicidad tan bonita. Para qué voy a dejar a alguien fuera de la fiesta. Para qué. Para qué vamos a ver lo negativo. Con lo increíble que puede ser todo. Con lo increíble que es. Y con lo increíble que va a llegar a ser contigo.