Qué hubiera pasado
si.
La hipótesis, por
excelencia, de toda alma cobarde ha tocado hoy mi mente. Y, aunque
esté libre de pecados y aventuras, no he podido evitar invitarla a
pasar. Sé que no me hará daño. Arriesgué y gané tantas veces
como soñé. Y perdí, hasta que mi corazón aguantó.
Sin embargo, ahora
me pregunto qué hubiera pasado si tú.
Qué hubiera pasado
si tú te hubieses hecho esta pregunta. Qué hubiera pasado si me
hubieses dicho qué sentías. Qué hubiera pasado si, tal vez, por
casualidad, me hubieses llegado a querer.Qué hubiera pasado si tú
hubieses sido menos tú y yo, menos yo.
Pero tanto verbo
haber me ha nublado las ideas y ya no sé si fuiste tú el del aquel
entonces. Porque ya no sé si en esta historia enterrada soy yo la
que va o la que viene. Si no sé si arriesgué o simplemente hice lo
que se suponía que tenía que hacer. Porque ya dudo de lo que fue
(si fue algo),dudo hasta de que llegase a ocurrir. Si no sé
quién demonios eres y tú ni levantas la mirada. Si parece mentira
que tus ojos y los míos no se hayan vuelto a cruzar por el mismo
camino de todos los días, interrumpido por besos y cosas que
parecían ser te quieros. Pero, como todo, solo pienso en subjuntivo
y en un alguien que, por lo visto, nunca existió.
Y ahora,yo me
pregunto qué hubiera pasado si.
Qué hubiera pasado
si no nos hubiésemos encargado de cavar nuestra propia tumba y
escribir nuestro testamento. Porque dicen que, tiempo atrás,
llegamos a ser primera persona del singular del presente simple y
futuro imperfecto.