miércoles, 25 de febrero de 2015

Qué hubiera(o hubiese) pasado si.

Qué hubiera pasado si.

La hipótesis, por excelencia, de toda alma cobarde ha tocado hoy mi mente. Y, aunque esté libre de pecados y aventuras, no he podido evitar invitarla a pasar. Sé que no me hará daño. Arriesgué y gané tantas veces como soñé. Y perdí, hasta que mi corazón aguantó.


Sin embargo, ahora me pregunto qué hubiera pasado si tú.



Qué hubiera pasado si tú te hubieses hecho esta pregunta. Qué hubiera pasado si me hubieses dicho qué sentías. Qué hubiera pasado si, tal vez, por casualidad, me hubieses llegado a querer.Qué hubiera pasado si tú hubieses sido menos tú y yo, menos yo.

Pero tanto verbo haber me ha nublado las ideas y ya no sé si fuiste tú el del aquel entonces. Porque ya no sé si en esta historia enterrada soy yo la que va o la que viene. Si no sé si arriesgué o simplemente hice lo que se suponía que tenía que hacer. Porque ya dudo de lo que fue (si fue algo),dudo hasta de que llegase a ocurrir. Si no sé quién demonios eres y tú ni levantas la mirada. Si parece mentira que tus ojos y los míos no se hayan vuelto a cruzar por el mismo camino de todos los días, interrumpido por besos y cosas que parecían ser te quieros. Pero, como todo, solo pienso en subjuntivo y en un alguien que, por lo visto, nunca existió.


Y ahora,yo me pregunto qué hubiera pasado si.



Qué hubiera pasado si no nos hubiésemos encargado de cavar nuestra propia tumba y escribir nuestro testamento. Porque dicen que, tiempo atrás, llegamos a ser primera persona del singular del presente simple y futuro imperfecto.  

domingo, 22 de febrero de 2015

1.0

Creo que va siendo hora de rendir homenaje a la amistad porque tanta palabra, al final, acabará por desgastar ese amor al que tanto admiro.

Por desgracia o no, el concepto “amistad” nunca ha estado definido para mí. A veces, lo he atribuido a confianza, a complicidad, a telepatías repentinas, a sonrisas desnudas; otras, a buenos ratos, a carcajadas, a botellas compartidas, a canciones, a alegrías momentáneas. Pero, al fin y al cabo, el término “amistad” engloba todo ello. Sin embargo, lo diferente, lo complejo de explicar, es el modo que tenemos de sentirla con cada persona y es eso, lo que hace de la amistad algo extraordinario y misterioso.
A mí ,personalmente, me ha costado muchísimo tener una idea de qué era la amistad de verdad, y de mentira, también. Y, después de mucho pensar, me he dado cuento de que han sido personas y no ninguna teoría ni paranoia, lo que me ha demostrado qué era. Y por ello, hoy he vuelto para hablaros de alguien especial.


Hay mundos interiores que son increíbles, que tienen cada sentimiento en su sitio, dando lo mejor de él,sin alborotar y sin dañar, con cada locura bien definida, haciendo el ruido necesario y desordenando lo suficiente. Digamos que son mundos perfectos, mundo que en nuestros tiempos, poca gente es capaz de valorar y crear. Digamos que son los mundos que proporcionan felicidad. Sí, felicidad. Y además, de la de verdad.
Yo, como transeúnte de este calle a la que llaman vida, he tenido la gran suerte de poder conocer uno de ellos, el de mi amiga Cristina.
No puedo describirla porque si digo que es única y especial, es porque lo es. No me voy a inventar cualidades para alguien como ella, no las necesita. Cristina es una especie de metáfora, un pequeño gran mundo, una respuesta a un problema que nunca ha sido planteado, una lluvia que no necesita paraguas, la cara alegre los lunes por la mañana y el café antes de una siesta. Ella dice que es simple, que lo es, pero cuando va más allá, lo hace a lo grande. Incluso a mí me ha llegado a entender. Incluso sin haber experimentado el amor, puede describirlo a la perfección. Incluso habiendo conocido un millón de mundos, ha elegido quedarse en el mío. Incluso pensando en negativo, ella se queda con lo bueno.
Porque, al fin y al cabo, son las cosas buenas y bonitas las que hacen a las personas buenas y bonitas. Porque, en definitiva, es la amistad y el amor lo que acaba uniendo los mundos perfectos y no tan perfectos como los nuestros.

Te quiero.

Y si digo te quiero, es porque te quiero de verdad.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Ese día.

El día en el que te acuerdes de mí, no finjas melancolía. El día que te despiertes pensando en mí porque un sueño inútil y cobarde se ha colado en tu vida, no tiembles. El día que me veas por la calle y no me saludes. Ese día, por favor, bórrame de tu mente tan rápido como lo hiciste de tu vida. No indagues en los recuerdos, apenas tuvimos. El día que mis besos invadan tu mente, recuérdate por qué me mentiste y,si no es mucha molestia, recuérdamelo a mí también. El día que te acuerdes del porqué de tanto tiempo a mi lado sin sentirlo, llámame y explícamelo. Porque me muero de ganas de saberlo. El día que te pregunten por mí, di que nunca me conociste. Que yo fui siempre una desconocida para ti, que nunca conseguiste quitarme los secretos. Miente y, esta vez,hazlo por mí. Hazlo por todo lo que te quise, al menos. El día que te cuenten que soy feliz, acuérdate de que fuiste tú quien me enseñó el significado de esa palabra “feliz”. Y, el día que digan mi nombre y haga mucho que no sepas de mí, extráñame. Pero de mentira. Vuelve a la historia de siempre, a nuestra historia, a esa que condenaste antes de empezar a escribir. Y,de paso,escríbeme y cuéntame. Cuéntame que seguiré queriendo saber de ti. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Basado en Hechos NO Reales (o tal vez sí)

El tiempo no se para por ti y, ni mucho menos, por mí.
Y el tiempo, aunque parezca que no, se está llevando las oportunidades, las heridas y las torpezas que un día consiguieron que nos enamorásemos.El tiempo se acaba. Ahora, tú y yo, seguimos girándonos para mirar, sin esperar a que el otro diga nada, soportando las heridas que sabemos que las ausencias y los papeles secundarios están curando. Pero las tiritas, de toda la vida, son el peor remedio para olvidar.
Todas las esperanzas, ahora, están depositadas en la distancia.
Igual, quizá, cuando nos vayamos de aquí, nos dejamos de acordar de qué pasaba los 23 de cada mes.

Por mi parte, hace tiempo que dejé de intentar descifrarte. Y eso que a veces creo que llegué a ser la única capaz de montar tu puzzle con los ojos cerrados. Y  ahora, esa seguridad, ¿Dónde demonios está?

..



Tú.




Fuiste tú quien te la llevaste, quien me la roba día tras día, cada vez que intento acercarme a ese que dicen que me quiso.

¿Me quiso? Puede, tal vez. No lo sé.

y
                 ahora
                                      ¿
                                                     me
                                                                       quiere

                                                                                                         ?




Qué curioso, no tenemos nada que decir y, sin embargo, nos están matando las ganas de hablar.