miércoles, 18 de febrero de 2015

Ese día.

El día en el que te acuerdes de mí, no finjas melancolía. El día que te despiertes pensando en mí porque un sueño inútil y cobarde se ha colado en tu vida, no tiembles. El día que me veas por la calle y no me saludes. Ese día, por favor, bórrame de tu mente tan rápido como lo hiciste de tu vida. No indagues en los recuerdos, apenas tuvimos. El día que mis besos invadan tu mente, recuérdate por qué me mentiste y,si no es mucha molestia, recuérdamelo a mí también. El día que te acuerdes del porqué de tanto tiempo a mi lado sin sentirlo, llámame y explícamelo. Porque me muero de ganas de saberlo. El día que te pregunten por mí, di que nunca me conociste. Que yo fui siempre una desconocida para ti, que nunca conseguiste quitarme los secretos. Miente y, esta vez,hazlo por mí. Hazlo por todo lo que te quise, al menos. El día que te cuenten que soy feliz, acuérdate de que fuiste tú quien me enseñó el significado de esa palabra “feliz”. Y, el día que digan mi nombre y haga mucho que no sepas de mí, extráñame. Pero de mentira. Vuelve a la historia de siempre, a nuestra historia, a esa que condenaste antes de empezar a escribir. Y,de paso,escríbeme y cuéntame. Cuéntame que seguiré queriendo saber de ti. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Perfecto Beatríz, como todos, sigue así ��