El
día en el que te acuerdes de mí, no finjas melancolía. El día que
te despiertes pensando en mí porque un sueño inútil y cobarde se
ha colado en tu vida, no tiembles. El día que me veas por la calle y
no me saludes. Ese día, por favor, bórrame de tu mente tan rápido
como lo hiciste de tu vida. No indagues en los recuerdos, apenas
tuvimos. El día que mis besos invadan tu mente, recuérdate por qué
me mentiste y,si no es mucha molestia, recuérdamelo a mí también.
El día que te acuerdes del porqué de tanto tiempo a mi lado sin
sentirlo, llámame y explícamelo. Porque me muero de ganas de
saberlo. El día que te pregunten por mí, di que nunca me conociste.
Que yo fui siempre una desconocida para ti, que nunca conseguiste
quitarme los secretos. Miente y, esta vez,hazlo por mí. Hazlo por
todo lo que te quise, al menos. El día que te cuenten que soy feliz,
acuérdate de que fuiste tú quien me enseñó el significado de esa
palabra “feliz”. Y, el día que digan mi nombre y haga mucho que
no sepas de mí, extráñame. Pero de mentira. Vuelve a la historia
de siempre, a nuestra historia, a esa que condenaste antes de empezar
a escribir. Y,de paso,escríbeme y cuéntame. Cuéntame que seguiré
queriendo saber de ti.
1 comentario:
Perfecto Beatríz, como todos, sigue así ��
Publicar un comentario