domingo, 28 de diciembre de 2014

Tengo ganas.. de ti no, de otro nuevo.


La juventud es efímera chavales y la belleza, también. Pero a mí, más que la fugacidad de la vida, me preocupa la fugacidad de las ganas.

¡Cuándo aprenderán los adultos a vivir cada segundo con tanta intensidad!

A querer, a querer hasta llorar y dejar de dormir. A luchar por los sueños como se lucha en una guerra. A saber perdonar y a pedir perdón, a olvidar y a recordar. A tener ganas, GANAS DE VIVIR. De vivir, de disfrutar, de soñar. Ganas de equivocarse. Responsabilidad, si apareces por aquí antes de tiempo, te mato. Lo prometo.  Ahora que tengo tiempo para arrepentirme, para caerme, para enamorarme del mismo imbécil de siempre, para criticar a la fulana de todas las mañanas,.. no van a venir las consecuencias a fastidiarme. No, no. Ya he perdido demasiado tiempo echando de menos a dos hijos que no tenía y que quería tener. Ahora, sin embargo, quiero tener ganas. Ganas de hacer todo. De probar, de probar cosas nuevas y de tomar malas decisiones. Para aprender y de ancianita, ser más sabia y decir a mis nietos con la boca bien grande 

EQUIVÓCATE, ES LO MEJOR QUE TE PUEDE PASAR EN LA VIDA.

Claro, diréis “Es muy fácil decirlo ahora que eres joven, pero cuando crezcas.. la mente cambia” Bla, bla, bla, CHORRADAS. Lo único que cambia con la edad es el estado físico y yo, entiendo que no te quieras tirar de un helicóptero con 40 años ( aunque se pueda hacer perfectamente) pero las ganas, están ahí siempre. Ganas por… por trabajar en otra cosa, por aprender idiomas, por conocer a gente nueva, por explorar la selva amazónica, por escribir un Premio Nobel, por ayudar. Pero ayudar A LO GRANDE, viajando a África para enseñar, para conocer, para crecer, para convivir.

O igual sí, las ganas se acaban y las fuerzas, también. Ya lo descubriremos.

Pero ahora, ahora somos muy jóvenes. Que se os acaben los novios, los polvos, las copas, el dinero y la ropa, pero que las ganas…

¡Las ganas que no se os quiten nunca!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Adiós.

Me he prometido a mí misma y a mis ángeles escribirte por última vez. Esta es la última vez que me dirijo a ti, así que no será una entrada corta precisamente. Antes de nada, quiero pedirte perdón por todo el daño que probablemente te he hecho sin darme cuenta, y por ser tan pesada que a veces, hasta me he llegado a cansar a mí misma.

Voy a empezar por el final, por tus últimas palabras, por tu última sentencia.

"Olvídate de mí y disfruta, que no valgo la pena"

Podría dar mil vueltas a esta frase, mil millones de teorías podrían nacer de mi cabeza para sacar algo concluyente que me gustase oír. Pero no, esta vez no. Me voy a ceñir a esas diez palabras que escribiste sin darle vueltas. Bueno, eso es lo que piensa todo el mundo y lo que tú me quieres demostrar, que eres simple, que si dices que no es que no y ya está. Pero no eres simple, no lo eres y lo sabes, y lo sé. Puede que para esto sí, que no me quieras y ya está, que de verdad quieras que te olvide para que sea feliz y para que deje de darte la chapa. Y sí, probablemente sea así. Pero mi corazón me dice que no, que ese "olvídate" es lo más falso que he leído jamás de ti, y, sinceramente, lo primero que pensé cuando lo vi no fue, precisamente, "tiene razón". Además, después de tanto tiempo, ¿vas a estar preocupado de lo que sienta por ti? 

Dejando tonterías y análisis a un lado, tengo que pedirte perdón y darte las gracias. Igual lo tendría que haber hecho tiempo atrás, pero bueno, como tú dices, nunca es tarde. 
Gracias por haberme hecho la chica más feliz de este mundo, por haberme enseñado qué es el amor y darme las fuerzas necesarias para luchar por él, gracias por tanto tiempo, por tus bromas, por tus abrazos, por tus cartas y tus mensajes, gracias por tus sonrisas y por tu tiempo, por aguantarme, por ayudarme, por enseñarme que siempre se puede hacer mejor, por tus regalos, por tus paseos y tus visitas, por ser sincero cuando lo tuviste que ser, por estar a la altura, por construir un mundo perfecto conmigo que ojalá hubiese sido real, por ser tú, por tus disculpas y tus agradecimientos, por los besos, por los recuerdos bonitos y no tan bonitos, por formar parte de mí, por soñar conmigo y por un millón de cosas más. Y sobretodo, GRACIAS por haber sido de los pocos que me ha valorado, que ha creído en mí, que ha visto lo bonito de mí y de mi mundo paranoico. 
Y perdón. Perdón por tantas cosas que no se por donde empezar. Perdón por sacarte de quicio, por enfadarte, por decepcionarte, por no estar a la altura, por no apoyarte lo suficiente cuando lo has necesitado, por seguir esperándote, por darte la chapa, por seguir empeñada en ti, por volverte loco, por haberte querido mal si lo hice, por no merecerte, por aparecer en tu vida cuando ya ni me querías, por echarte de menos, por escribirte, por pensarte tanto, por fallarte, por irte a ver cuando no te apetecía ni mirarme, por no saber recuperarte, por todo lo que hice mal, por todo. Y sobretodo, PERDÓN por no ser capaz de pasar la página de mi vida que marcaste y firmaste con fuego. 

Quería un final más feliz para nuestra historia, es lo único que pedía, que necesitaba. Pero tengo que olvidarte, tengo que seguir adelante, tengo que asumir que no vas a ser con quien comparta mis días, que no vas a volver. Nunca, nunca vas a volver. Tengo que dejar de echarte de menos, de refugiarme en tu recuerdo, de pensar que eres la solución, de mirarte, de ir a tus partidos, de hablar de ti con el único que ya me escucha, de soñarte. Tengo que hacerlo. No quiero, no quiero pero tengo que. Tengo que respirar sin tenerte a ti como excusa. Y me va a doler pero.. tengo que reconocer que no soy nada para ti, y que los dos hermanos que compartieron tanto ya no se conocen. Que ya no somos nada. NADA. 

Adiós. 

Y que sepas que te quiero, te quiero como el primer día que te vi y que, aunque te olvide, tú siempre vas a ser el primer amor que no supe cuidar,ni recuperar.

Adiós. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Carta personal.

No sé qué hora es, no sé a qué hora leerás esto.
Lo que sí que sé es que lo vas a leer. Algo dentro de mí me dice que todavía hay algo en lo que creer aunque no tenga ni nombre, ni explicación. Pero mis teorías ya nadie las cree, soy la loca, la paranoica, la obsesionada . Hoy solo te escribo porque me apetecía darte las buenas noches. Sé que ha sido un gran día, y que te vas a ir a la cama sin pensar en mí. Tenía que intentarlo. Perdón. Tenía que recordarte que hoy yo sí he pensado en ti.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Porque es que no te puedes ni imaginar lo que es soñar todas las noches contigo, soñar que me quieres, que todo está bien, y al segundo despertarme, despertarme en un mundo que es una mierda sin tí.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Y amor, eso que no falte.

                 Vengo a plantearos una teoría. No os preocupéis que no tiene nada que ver con las teorías platónicas ni pitagóricas.

                 La verdad es que esta etapa,a la que llaman adolescencia,es un poco complicada y una, a veces, no sabe muy bien cómo llevarla. Pero ante la duda, yo os aconsejo ver el vaso medio lleno , verte guapa recién levantada  y escuchar canciones en inglés de las que no entiendas del todo, no vaya a ser que digan cosas feas y te amarguen el día. También os recomiendo bajar por las escaleras todas las mañanas, desayunar y sonreír pues dicen que, si finjes tu sonrisa, al final te la acabas creyendo. La mayor parte de los días sobrevivimos por mentiras que nos inventamos, así que ésta, se une a club. 

¿Y por qué no disfrutar de lo que tenemos? 

De las amigas estresadas por los exámenes,ésas que dicen que van a suspender y al final te anuncian gritando su sobresaliente; de los hermanos/as que te cambian el canal sin preguntar y te quitan tu camiseta favorita; de esa madre que siempre intenta sonsacarte tu último novio, o de ese profesor que sólo te pregunta a ti si lo has entendido después de haberlo explicado 4 veces.  Y que no se pierda por el camino el amigo que a parte de hacer el tonto, no sabe hacer  otra cosa; o el que viene por detrás y te sube y te baja o te da un susto, o ese que siempre cuenta mal los chistes y chistes malos.                                                                                                                          
Hablando de amigos, no seamos tontas y riámonos cada vez que hagan una broma con nuestro nombre o con nuestro defecto. Sonriamos a la vida y a este curso que está acabando con nuestras energías, que el próximo año nos vamos y seguro que echamos de menos hasta a la rara de la clase. ¡Ah! Y por un hombre… ni la mitad de la mitad de tu tiempo, que tienes cosas que hacer más importantes que llorarle. Más importante como el bailar en bragas o dormir la siesta. O comer, ese maravilloso placer del que disfrutamos cada vez que tenemos que estudiar y cada vez que no tenemos nada mejor que hacer.
Y el tacón alto, la sonrisa sin pintalabios y el autoestima, por las nubes. A la altura de tus sueños, para que nadie te los pueda robar, ni siquiera el miedo, ese mismo miedo por el que perdemos a personas. A sí que si hay alguien en tu día a día al que echas de menos, no se qué haces leyendo esto. Vete y recupérale. Se igual de valiente como lo has sido de orgullosa.
Por cierto, a los/las de las malas intenciones ni los buenos días. Mejor que se queden en sus casas escuchando canciones tristes con su perro o su gato y sus modas, que seguro que valen más que ellos.
Eso sí, las rayadas de los domingos y las lágrimas en las películas de amor que no falten; ni los “oh” en los finales felices ni las sonrisas involuntarias.










Aunque bueno, mucho digo yo.. y soy  a la primera que se le cae el alma cada vez que le ve, y que no es capaz de llevar a la práctica toda su teoría magnífica. Pero bueno, aquí os la dejo para ver si vosotros conseguís sonreír más de vez en cuando. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Sigo sin entender el porqué y el cómo.

                       Querer es lo más bonito que se puede hacer en esta vida y, sin embargo, a veces parece un delito. Parece un delito porque, en ocasiones, te obligan a no querer, pues si quieres, sufres.Y sufrir no es bonito. Al menos que sea por amor, porque si sufres por amor, es por algo bonito; por tanto, sufrir por ti, es bonito.
Bonito o no, te quiero y sufro, y como sufro, la gente dice que te olvide. Pero es que yo quiero un final feliz, para los dos, y, olvidar, no es feliz ni bonito. No es bonito olvidar lo feliz que he sido (por tu culpa), ni olvidar personas, ni momentos, ni carcajadas ni viajes. Dicen que solo tengo que olvidarte a ti, mi vida contigo no, pero a ti sí. Porque no me quieres. Pero, si eso es así, no entiendo. ¿Te olvido a ti y mi feliz pasado contigo no? ¿Cómo? No comprendo.
Luego, suponiendo que lo consigo, cuando recuerde mi vida pasada y aparezcas tú, ¿qué hago? Si eras la causa de mi existencia, que la sigues siendo, y el objetivo de mis días. Y la consecuencia, mi vida sin ti.

Perdón por buscar continuamente una explicación a todo, lo suelo hacer cuando no me gusta lo que tengo delante. Llámame cabezota. O loca. Porque sí, estoy loca. Loca por ti. Loca como el primer día. Y esto ya no es amor, es obsesión. Obsesión por querer entender por qué esto tiene que ser así, por qué la vida te regala cosas maravillosas para arrancártelas de cuajo, como si te enseñase a volar en un cielo parecido al infierno. Yo no pedí las alas, así que si me las has dado, no me las quites dos minutos después. Dos minutos.. dos minutos fue lo que me quisiste.
Dos minutos que fueron bonitos, bonitos como cuando me decías te quiero, como cuando me besabas, como cuando éramos dos y no uno y medio.

lunes, 10 de noviembre de 2014

#

"¿Cómo hemos llegado a este punto?
 ¡Con lo que nos queríamos!"


 Y cuánto más pasa el tiempo, más me alejo de ese pedacito de ti que me quería. Porque ya no tengo derecho, ya no puedo, no debo, ni tengo que recordarte, ni decir "quiero recuperarle" Yo no puedo, pero mi corazón, órgano independiente de la razón, sí puede.Y como puede, lo hace.
Una semana sí, una semana no. Una semana que me importa y otra no. Y así.

Y así.

Un día me levanto y no estás y no quiero que estés.
Un día me levanto, me giro y te veo, y desapareces.
Un día me voy a la cama y cierro los ojos para que estés.
Un día me duermo sin ti y sueño contigo.

Intento no quererte, de verdad. Intento no pensarte, intento olvidarte y lo consigo muchas veces.Pero es que vuelves, vuelves para irte y para volver de nuevo. Que si vuelve tu recuerdo, ¿por qué no vuelves tú?  

Pero no, no vas a volver.
Nunca, nunca más.
Te has ido.
Yo lo asumo, mi corazón no lo entiende.
Ni lo quiere entender.
Porque te quiere.

sábado, 25 de octubre de 2014

Una y otra vez más.

Para avanzar, hay que mirar atrás.
O eso dicen ¿no? Porque cuando una puerta se cierra, se abre una ventana y, para ello, se necesita tirar la llave por el retrete y decir adiós a lo pasado. Y no hay cosa más dura que decir adiós.
Las despedidas no son lo mío y nunca lo van a ser. Prefiero los “hasta luego” o simplemente, los distanciamientos involuntarios, de esos  que no te das cuenta porque no te importan demasiado.  Pero, sin duda , lo que más me va a costar jamás, es asimilar la pérdida de alguien que significa mucho para mí.
Mucha gente me dice que pare ya, que ya ha pasado mucho tiempo, que qué valiente soy por seguir escribiéndole y que tengo que pasar página. Y yo les digo, les digo y les repito, que pasé página hace mucho tiempo, pero que no me pidan asumir que aquel que era como mi hermano ha desaparecido, porque no lo voy a hacer. En mis planes no entra renunciar a mis buenos recuerdos y a los buenos amigos. Lo siento, pero no. Y aquel que era mi mejor amigo, existe. Sigue existiendo porque el lunes le miré a los ojos y le vi, y sé que detrás de esa fachada de chico trabajador, pasota e insensible, está el mismo que un día me dijo  para siempre.

Querido... tú, a mí no me engañas. Sé que eres feliz, que todo te va bien, que viva el baloncesto y tus amigos, que de Bea ni el apellido pero que el primer día que todo ese corazoncito que tienes vuelva, vas a pensar en mí. Igual lo haces con más frecuencia de lo que me imagino, pero no puede ser que si realmente fui la única capaz de entenderte y apoyarte, no hayas pensado ni un día “no puedo más”.  Sin duda alguna,si las cosas fuesen diferentes , estaría ahí, contigo y a tu lado. Pero no me dejas, no me dejas porque tú y yo ya no somos nada, ¿no? Y a mí eso me duele… me duele mares.  Días, semanas e incluso meses que paso recordándote, simples malas rachas. Que vienen y se van por donde han venido pero… ¡qué rachas! Rachas que, a su vez, solo pueden ser solucionadas con un abrazo tuyo, que no te pido más, que solo un “estoy aquí” y nada más.

Pero, como una enamorada de la vida y de los finales felices, aquí la escritora, seguirá soñando con tu regreso al mundo real hasta que aparezca otro mentiroso de los que dice para siempre. 

martes, 21 de octubre de 2014

Entre café y café.

A ti, mi querido capitán:
                Hace ya más de un año que partiste desde mi puerto hacia la búsqueda de tu felicidad.
Hace ya más de un año que cierro la puerta con dos vueltas, apago la luz del hall y bajo todas las persianas (como tú lo hacías) antes de acostarme.
Hace ya más de un año que duermo sola, y tal es la tristeza que siento, que dejo a Argos subirse a la cama, para que me haga compañía, para que me cubra de pelusas, y para que luego tú, aparezcas para mandarle al jardín.
No te voy a mentir, te he intentado engañar con otros. Más de uno ha probado mi risotto con setas (ese que tanto te gustaba) para luego probar un poquito de mí. Y la almohada ha olido a ellos durante días, y la cama, aun así, no te ha olvidado. O igual soy yo, que a cada beso le puse tu nombre y tus labios.
Es por eso que cada sábado por la noche, entre Carlos Ruiz Zafón y Nicholas Sparks, miro por la ventana y te veo aparcando, y oigo tus pasos entrando en casa, y a tu bolsa de deporte chocar con el suelo y a las llaves chirriar. Y en el momento en el que me acerco a besarte, te esfumas. Te esfumas como el tiempo sin ti, como si los minutos consumiesen sus propios segundos, y los días las horas, y el tiempo al amor, y el olvido a los dos.

Y al final, acabo despertándome bajo la luz del flexo de Ikea que me regalaste un 23 de octubre (“Para alumbrar tus días de estudio” decías), tumbada en tu sillón rojo, con la única camiseta que dejaste en el armario y con los ojos lloviendo y a la vez, mojando un millón de palabras.  

jueves, 11 de septiembre de 2014

Esperando seguiré

Me suelen decir que en esta vida  nadie es necesario, pero yo soy de ese tipo de personas que no está totalmente de acuerdo.
Puede que para ser feliz sea así, que para pasar un buen rato con tus amigos no necesites a nadie en especial, puede que no haya nadie imprescindible a la hora de la verdad.
Pero hay días, aunque sean pocos, que quieres mandarlo todo a la mierda, que ni la mejor de las mejores amigas puede ayudarte, que lo único que quieres es estar sola con alguien que te entienda, que te diga que está ahí, y que te de un abrazo de esos que curan lo que no cura la química. No estoy hablando de amor, estoy hablando de esa clase de personas con las que tienes una conexión especial, algo que no se puede entender, y con la que sabes que, por mucho que pase el tiempo, la magia va a seguir existiendo entre vosotros. Es una especie de guardaespaldas, alguien que sientes que todas las noches está a tu lado, camuflado de amigo, de amiga, de prima, hermana o incluso de pareja.
Y yo me pregunto,¿ cuántas veces en la vida tienes la ocasión de encontrarte alguien a sí? Supongo que pocas, por lo tanto, mi consejo es que si tenés la suerte de encontrar ese tipo de conexión con alguien, no la perdáis.
En mi caso, es un poco más difícil. A veces, lo he confundido con amor, con amistad,… pero creo que ya lo voy teniendo más claro. Tan claro que, a día de hoy, puedo decir que hay una parte de mí que no está más conmigo, que se fue y que, a pesar de todo, he aprendido a vivir sin ella. Por desgracia, los malos días siguen apareciendo de vez en cuando, muy de vez en cuando, y es ahí cuando recuerdo que, antes, hace mucho tiempo, tenía a mi guardaespaldas, a esa persona con la que tenía esa conexión especial, con la que podía contar, con la que sólo necesitaba hablar para volver a estar bien.
Pero ya es tarde, es tarde para recuperar lo irrecuperable, el tiempo ha pasado e igual mi miedo a parecer pesada, ha sido lo que me ha hecho perderlo del todo. Supongo que ahora me toca volver a esperar a que aparezca otra persona de ese tipo pero, aun así, aunque sepa que hay más, no me gusta la idea de tener alguien tan cerca y a la vez tan lejos.
Ya está, se acabó, se acabó el tiempo pero no mis ganas, se acabaron las esperanzas. Por raro que parezca, hay personas que, por mucho daño que hagan, no se quieren ni pueden olvidar.

sábado, 30 de agosto de 2014

El pueblo es la mejor medicina para curar males

Si no que nos lo digan a nosotros ¿ eh?
Somos los científicos que hemos comprobado  que mejor que un mes al lado de la familia para desconectar no hay nada. Después de un curso largo y frío, de temporadas duras, de desamores y amores, de caídas y tropezones llegas a tu trocito de Edén, a tu segundo hogar donde tu segunda familia te está esperando, donde, por un momento, lo malo es menos malo.Es el lugar donde las risas y los buenos ratos son tu día a día, donde las visitas al Esteban sustituyen a los idiotas a los que tienes que ver la cara cada mañana y donde la piscina de Pablo se convierte en tu playa particular, sin arena , sin ruido y con la melodía que tus amigos provocan al hablar de fondo.
A veces pienso que la felicidad sí existe. Lo pienso cuando les veo a todos ellos sentados, juntos, hablando y comiendo pipas, sin decir nada importante, recordando momentos o incluso discutiendo y, después de un rato observándoles, caigo en la cuenta de que no necesito nada más para sonreír en verano. No hay fotos en el Facebook, ni palabras en el diccionario que sirvan para describir lo feliz que me hacen, lo mucho que les quiero y lo que me revienta no poder verles mas a menudo. Todos ellos me llenan a su manera, me dan sus chistes y sus bromas, sus abrazos y sus consejos, sus lecciones, su manera de disfrutar de la fiesta, sus buenas y malas influencias, su alta autoestima, sus ánimos para seguir adelante cuando las cosas van mal ... pero, sobretodo, me dan su compañía y sus ganas de demostrar al mundo que se puede seguir soñando despierto. A sí que doy gracias a lo que haya ahí arriba, al lado de las estrellas que nos iluminan la era, que les cuida durante el año para volver sanos y salvos cada verano conmigo, que les hace aguantarme y sobretodo, que hace que seamos una familia que, por poco que se vea, sueña todas las noches con esos ratos juntos.

domingo, 8 de junio de 2014

Hey,

Querido protagonista de mi libro:
Las despedidas no son lo mío, nunca me he tenido que despedir de nadie y, a la única persona a la que tuve que decir adiós, se fue sin avisar y dando un portazo. 
Cuando me separo de una persona, no puedo dejar de pensar en ella. Aunque diga adiós de la forma más bonita, mi corazón va a seguir conteniendo un millón de palabras que decir. Ya puede pasar mucho tiempo, que siempre me voy a quedar con palabras en la boca que, poco a poco, se van a ir haciendo más pequeñas hasta que acaban entrando en el baúl de los recuerdos. 
Soy de ese tipo de personas que tienedemasiada  buena memoria y que, la mayoría de los días, se acuerda de todo lo que guarda en ese baúl. Hay días que indago en los recuerdos, otros días no, simplemente pasan por mi mente, dejan un sabor amargo y se vuelven a ir por donde han venido. 
En el fondo de mi corazón, siempre guardo una pequeña esperanza, una especie de hasta luego y por eso, espero que esto acabe bien, que el del portazo algún día vuelva llamar a la puerta y que tú....Y que tú me eches de menos. 
Tu escribidora,
Beatriz. 
 

domingo, 13 de abril de 2014

Cuánto más, más y mejor.

Las mejores cosas que me han pasado en la vida, han sido lejos de mi ciudad. En mi pueblo, los mejores veranos; en Portugal, mi primer amor y, en Bélgica, el haber conocido a personas increíbles. Y tras una semana con estas personas, yo creo que puedo volver a contaros cómo me va.
Siempre se dice que los amigos son la familia que escogemos, son los hermanos y los primos con los que te lo pasas bien en navidad, te ríes y pasas las veinticuatro horas del día en vacaciones, con los que duermes, con los que cantas y bailas a lo largo de todo el año. Hay oportunidades en la vida, que nos permiten estar con los amigos como si fueran tu familia. Hay excursiones que te marcan y que sabes que después de ellas, nada volverá a ser como antes. Y para mí, no hay nada más extraordinario que conocer a gente nueva, y en menos de 7 días, poder hablar de ella como si de tus hermanas se tratase. 
Puedo repasar un millón de veces todos los momentos que he pasado esta semana y no cansarme, me he parado a pensar qué es lo que siento exactamente por cada una de las personitas que forman mi vida y para todas ellas, los te quieros se quedan cortos. Y, por desgracia o no, se que hay algun te quiero que chirría más de la cuenta en mi corazón. Pero dejémoslo pasar, corramos un tupido velo para que mi sonrisa no se vea perturbada por extraños inocentes.





domingo, 30 de marzo de 2014

Para L,C,C,C,A,J,L,V,J,V,D,P........ (y luis)

Hoy sólo vengo a dar las gracias.
Después de tantos meses sintiéndome sola por no encontrar otro apoyo que no fuese él; después de haberme preguntando cien mil veces delante del espejo si me merecía eso y después de haberme arrepentido por no haberme dado cuenta de lo que tenía a mi alrededor, he encontrado mi sitio.
He estado toda mi vida rodeada de personas increíbles que han estado preparadas para darme un abrazo a la mínima que se lo pidiese. He estado preguntándome porqué nadie se preocupaba por mí cuando en realidad todo aparentaba estar bien. He estado perdiendo tardes encerrada en casa, intentando averiguar cuándo se pasaría todo en vez de disfrutarlo. El amor se fue por una ventana y ellas entraron por otra. Siempre se dice que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Y yo, lo verifico. No supe saborear lo bueno que había en mi vida hasta que empecé a echarlo de menos pero, he aprendido. Y, como he aprendido, estoy aquí para que sepa el mundo entero que lo que tengo no se paga ni con oro ni con besos, que aprecio a las que tengo y que doy mil gracias al karma o a lo que mierda sea que me ha hecho volver a ser yo. O mejor las doy las gracias a ellas, que son las que me aguantan, las que cuentan conmigo, las que me piensan, las que se ríen de mí o conmigo, las que, en definitiva, están ahí. Dudo que me canse de pedirlas perdón por no haberlas querido tanto antes, que la Beatriz que hace un año estaba, sabía de sobra lo que había y lo bueno que era pero se pensaba que ya era imposible recuperar lo irrecuperable. La vida da 123456 vueltas; un día estás aquí y otro ahí y, lo bueno que tienen estas idas y venidas, es que te ayudan a saber quiénes son los de verdad, los de los parasiempres, los de los cafés y los de las llamadas. Se que ellas(y ellos) se van a dar por aludidos con esto pero, no me gustaría terminar sin mencionar a dos de esas personas que son… diferentes. Una se llama Lara y, la otra, Javi.  A Lara la digo que la quiero, que la quiero mucho, que la voy a cuidar siempre y ya estemos semanas sin hablarnos, que la voy a seguir cuidando igual, que no voy a dejar que la pase nunca nada y que la voy a apoyar. A Javi le digo que hola Javi, gracias por abrir la página, que te quiero y que no seas tan vago y que lo demás, ya lo sabes.
Puedo seguir agradeciendo un millón de cosas, como que me encanta que aparezcan personas nuevas en mi vida que me la cambien por completo, o que desaparezcan otras que no hacían nada más que estorbar. Y, por último, gracias a lo que sea que cuide de mis amigos y amigas y que también sigue cuidándome al rubio, que aunque no seamos nada, le pondría un ángel de la guarda si pudiese para que no se estropease más de la cuenta.
Gracias. Gracias por ser lo que sois y por hacer tan bien eso de quererme.

Gracias.

domingo, 9 de febrero de 2014

Buenos y raros dias

Masoquista de grado 1 con muerte rápida y segura. 
Más o menos, eso es lo que soy mientras espero que cada día, venga una mala noticia. Y si no la hay, ya hago yo que suceda. Provoco enfados, me vuelvo insoportable asi de repente y digo todo lo que no hay que decir a una persona de la qe esperas un "sí". Y así amanezco, y así anochezco. Con paranoias sin sentido, con un corazón cada día masfrágil  porque se está rompiendo y rodeada de amigas guapas que dan la mano a una inútil como yo, que no sabe a donde va, que no sabe de donde viene y que,probablemente,no sepa donde está. Ayer me fui llorando a la cama, pensando en lo poco que creo que valgo ,a si pues, hoy toca día de escribir,leer,dormir y soñar. Mañana ya volveré a ser yo, ya volveré a darme contra la misma pared que lleva su nombre y caeré estrepitosamente,con Lara de paracaídas. Buenos y raros días. 

lunes, 3 de febrero de 2014

La

Amigas de esas,de las que sabes que van a estar toda la vida. Amigas de esas,que te entienden. Amigas de las que un día te das cuenta de que las quieres más que nada. Amigas, de esas que cuando no están,parece que siguen ahí. Amigas que matan,amigas que duelen. Amigas. Amigas que te hacen entender el significado de amistad.  Amigas que aunque te dejen de hablar,siguen siendo amigas. Amigas. Amigas, que son como hermanas.




miércoles, 22 de enero de 2014

Locos

Ultimamente no sé que le pasa a mi corazón,está que no para. No sabe si necesita a alguien o no, si se está empezando a ilusionar, si echa de menos, si está bien a sí... ¡ me está volviendo loca !
A veces, me hace ir corriendo a mi habitación para encerrarme y llorar; otras, me empuja y me pone a bailar y a gritar como una loca enamorada y yo ya no sé por donde tirar... 
Tengo ganas de empezar nuevas historias pero tengo miedo de que fallen y, sin haberlo hecho si quiera, ya me han defraudado.
Tengo ganas de salir de fiesta pero, cuando estoy en medio de la pista, mi cuerpo se queda inmóvil y no me deja bailar.
Tengo ganas de seguir disfrutando de la vida, de comerme el mundo pero al mismo tiempo, solo quiero quedarme en casa, con un libro, escribiendo, cantando o durmiendo.
¿Qué me pasa?
¿Qué le pasa a mi maldito corazón? Entiendo que sea como una montaña rusa, que sube y baje, pero que me de respiros, que me deje calmarme, que me deje saber qué quiero hacer con mi vida, con mis amigos, con mis amores,.. Si elige estar bien, bienvenido sea, si elige lo contrario, pues igual.. yo solo quiero pararme antes de que lo haga el tiempo. 
Malditas hormonas. 

lunes, 6 de enero de 2014

Ridículo.

Son idas y venidas sin cuento alguno que hacen que el corazòn cambie de ritmo cada dos minutos. Y cada dos minutos tú te vas. Y vuelves. Y cuando ya no te veo, apareces. Y me das un beso. Y dejas tus cosas en el armario para recogerlas al dia siguiente. Y yo no sé. Yo tampoco sé. Pero, si tu supieras, quizás podría saber si tengo que hacer comida para dos. ¿Te espero? Sentada en el sofá sigo con una manta para compartir,esperando a que vuelvas y esperando a esperar que te vayas. Y verte ir. Junto con tu maleta. Junto con mis ilusiones.