miércoles, 6 de mayo de 2020

A ti que nunca te quise.


A ti, que nunca te quise: 
              Te escribí tantas veces preguntándote por qué no me querías que se me olvidó decirte que yo a ti sí que lo hacía. Y ahora que he cogido papel y boli para contártelo, resulta que ya no quieres leer más. A mí ya no se me ocurre qué hacer para que vuelvas a confiar en mí. Porque no importa lo que diga, lo que escriba, lo que haga, que todas las estupideces que he hecho contigo llevarán la voz cantante cada vez que recuerdes mi nombre. Supongo que no podemos cambiar el pasado, pero yo tengo que intentarlo. Y de verdad te digo que no sabes lo frustrante que es sentir lo que siento y sentirme invisible para ti. Y de verdad te digo que no sabes lo que duele que el motivo por el que me hayas dicho adiós sea el mismo por el que yo siempre te ladré.

              No entiendo cómo dos personas que se quieren tanto pueden tomar la decisión mutua de despedirse. Toda la mierda que aguantan, todos los kilómetros que les separan, todas las broncas que desgastan y todos los cambios de dirección que van tomando terminan por ser el punto flaco de la relación. Y eso que dicen que las batallas fortalecen. Precisamente por eso, que tanto nos queríamos que decidimos despedirnos para aprender a ser felices por separado, ya que dejamos claro que juntos era imposible. Así que aquí me tienes, mi vida, pensando en cómo va a ser esto a partir de ahora sin ti. Para esto no me han preparado todas mis rupturas porque no sé por dónde empezar contigo. ¿Cómo se olvida a un amigo, hermano, novio, vecino que lleva contigo tanto tiempo? Sugerencias MD, por favor. Lo más duro no va a ser aprender a vivir sin ti porque sé que puedo y que, tarde o temprano, lo haré. Lo más duro va a ser darme cuenta de que de verdad puedo vivir sin ti. Porque nunca me lo había planteado, porque nunca lo había buscado, porque nunca ni siquiera ahora lo quiero. Creo, sin embargo, que por primera vez voy a pensar en esto como una victoria. Supongo que estamos siendo lo suficientemente valientes al despedirnos para ayudar al otro a encontrar la felicidad. Y cuesta eh, cuesta y duele pensar que no eres capaz de hacer feliz a la persona por la que darías la vida.´

              Voy a llorar, muchísimo, y voy a echarte de menos todos los días de mi vida hasta que se me quite el nudo en el pecho que tengo desde que tomamos la decisión. Pero estoy segura de que todo esto va a merecer la pena cuando te vea feliz. Y cuando te vea vivir tranquilo y quererte y confiar en la gente que te rodea. Daría lo que fuera por volver atrás, pero creo que lo mejor que puedo hacer para enmendar todo el daño que te he hecho es alejarme de ti. Pero eso no quita que me vaya a doler. Y que vaya a pasarme los próximos meses queriéndote sin que te enteres. Perdón por quererte tanto que no fui capaz de demostrártelo. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y está claro que no he estado a la altura.

Adiós.

             

No hay comentarios: