Al tiempo puedes conocerlo de dos maneras diferentes. Puedes ir a verlo de vez en cuando, una vez se haya marchado del vecindario o bien, puedes abrirle la puerta en el mismo momento en que llama al portal. Así que, por ahora, solo conocemos su versión en pretérito y presente.
Feo es cuando lo vemos desde la distancia porque siempre se va mucho antes de lo que en realidad queríamos que se fuese. Y a veces duele verlo marchar porque se lleva con él momentos y personas con las que contábamos para el resto de nuestra vida.
Bonito es cuando lo miramos a los ojos, cuando nos reta a no parpadear, cuando jugamos con él a ver quién es el primero en caer rendido. La mayor parte de las veces somos nosotros. El tiempo nos gana la batalla. Conocemos, amamos, perdemos, olvidamos, disfrutamos y superamos. Y otra vez. Y otra vez más. Como si estuviéramos encerrados en un círculo vicioso que nunca termina, que nunca nos acaba de convencer porque siempre se lleva las cosas antes casi de traerlas. Sin embargo, si lo miramos con perspectiva, desde un futuro no tan lejano, os garantizo que todo ese círculo vicioso forma parte del disfrutar. Y es necesario verlo con distancia porque esto es un suspiro y, por feo y a la vez bonito que parezca, solo tenemos una oportunidad. Una oportunidad para tener 20 años, para celebrarlos, para estudiar y aprobar y suspender. Una única oportunidad de equivocarnos, de acertar, de creer que hemos fallado y de darnos cuenta de que hemos elegido el camino idóneo. Y no importa, no importa no saber, ni no tener la certeza. Y no importa dudar, no importa llorar, no importa sentirse frustrado, no importa no acertar. Esto es parte del juego. Intentarlo, descubrir, averiguar. Mantener al tiempo la mirada hasta que ya no pueda más. Porque si hay que dejarse ganar que sea por cansancio. Por cansancio de probar cosas, de ir, de venir, de llorar y de pasar noches en vela. Por cansancio, por fatiga de haber estado viviendo lo que se suponía que tenías que hacer y, sobre todo, lo que se suponía que no tenías que hacer. Solo hay una oportunidad de vivir en este círculo vicioso que, aunque no lo parezca, se llama felicidad. Se llama disfrutar. Se llama juventud.
No sé cómo, pero hazlo. Mantén al tiempo la mirada hasta que sea él el que se retire por cansancio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario