Qué poco se suele hablar de las personas afortunadas, de
esas que se merecen todo lo que tienen y que, precisamente, no tienen poco.
Porque yo antes creía que no, que no era posible alcanzar todo lo que me
proponía, que no había manera de decir “soy feliz porque quiero todo lo que
tengo” Sin embargo, hay casos y casos. Y personas y personas y personas que te
hacen cambiar de idea.
(He aquí el ejemplo)
Puede que una chica así, como ella, guapa (guapísima) y
agradable, además de llamar la atención, provoque ciertos celos, cierta
envidia. Y eso, con tan solo mirarla. Luego ya la conoces, y es la típica borde
y egocéntr…. No. Afortunadamente, este no es el caso. Sara debe ser una
excepción. Es más, creo que es la excepción de todas las reglas. Porque ella es
el prototipo de amiga que cualquiera querría tener. Y explico por qué.
Poca gente es capaz de escucharme como ella lo hace, porque,
en realidad, ella no hace nada extraordinario, ella me escucha y ya está. Y si
tiene que hacerlo dos o tres veces, lo hace sin problema. La mayoría de la
gente –incluida yo- piensa que para hacer las cosas bien, hay que ser
extraordinario. Y es que ella no, ella es extraordinaria (y maravillosa) porque
es capaz de, partiendo de la sonrisa más sencilla (y preciosa) del mundo, transmitir
felicidad. O alegría. O diversión. O, simplemente, calma, que a veces es lo que
más necesito.
Tengo que reconocer que me ha sorprendido, que jamás me ha
decepcionado y que, sin saber cómo, ha acabado siendo más parte de mí de lo que
yo pensaba. Digamos que ha ido avanzando puestos siendo ella misma,
comportándose como le salía, como ella creía ciegamente que tenía que ser y
digamos también, que le ha salido bien la jugada. Y si quería conseguir que se
enamorasen de ella, lo ha logrado. Y si quería que la quisiese como pocas veces
quiero, también. Porque ha acabado por convertirse en esa amiga en la que
piensas y suspiras. Suspiras porque sabes que, de alguna forma, o estar con ella
es la solución, o la sabe.
Así que me apetecía contarlo, me apetecía dedicarle unas
palabras porque creo que se las merece.
Espero haber estado a tu altura Sara, a la de tu corazón.
Si no, ya lo intentaré otro día, que seguro que me esperas y me ayudas.
Te quiero Sara.


1 comentario:
Beatriz escribes de flipar passate porfis
sonrieyllora@blogspot.es
Publicar un comentario